sábado, 30 de noviembre de 2024

EL LIBRE ALBEDRÍO (Por Ceistobal Martinez)

 

Reflexiones mañaneras
“El libre albedrío”
Ser capaz de decidir por uno mismo y ejercer esa libertad es uno de los cuestionamientos más extendidos dentro de la filosofía, espiritualidad, etc, y desde que el ser humano tiene conciencia de sí mismo.
Pero, ¿real-mente tenemos la capacidad de decidir libre-mente?
Tenemos una mente que tiene la capacidad de decidir, eso está claro.
No obstante, ¿en base a qué decide?
Pues a la información disponible y a través de su contenido mental, que es el resultado de toda una serie de creencias.
Creencias que en su mayoría nos las inculcaron de pequeño nuestros padres y entorno familiar, que nuestra mente infantil no discursiva se las “tragó” y dio como ciertas y verdaderas, dando lugar a patrones mentales inconscientes de valoración que condicionan todas nuestras decisiones adultas.
Pocos o casi ninguno tuvimos padres que nos dijeran: “Mira hijo, yo creo que lo mejor es…pero en realidad no tengo ninguna seguridad. Te comparto mi aprendizaje por si te puede ayudar, pero lo mejor sería que lo experimentaras por tí mismo y saques tus propias conclusiones”.
Esa actitud paternal, humilde y honesta de “no saber con certeza” evitaría la “programación mental” en los hijos al llevarlos al cuestionamiento de todo, y no dar por cierto y verdad nada “de por sí o porque yo (padres) te lo diga”.
Pero desgraciada-mente, no suele ocurrir, y por ello nuestra mente, y por tanto nuestra capacidad de decidir libre de todo contenido mental ajeno, es imposible pues dimos como cierto y verdad lo que nos dijeron.
Si a eso le añadimos esas creencias -que yo no comparto- en la reencarnación, los patrones y lealtades familiares heredadas, el famoso Karma, eneatipo, astrología, etc, que “parece” que también nos condicionan desde el “más allá” o de forma inconsciente, pues poco margen de maniobra pareciéramos tener para no terminar decidiendo lo que esa “programación” dispone.
En realidad para tener libre albedrío habría que estar vacío de todo contenido mental y disponer de toda la información acerca de las consecuencias de todas las decisiones posibles, sus consecuencias y su recorrido en el tiempo hasta el infinito y más allá.
Pero una mente vacía de contenido mental, es decir, sin una escala de valores de lo que para ella algo es correcto/incorrecto pues no sabría qué elegir…
Así que la única postura es admitir que no tengo ni idea de lo que más conviene que ocurra por lo que en realidad no puedo saber cuál es la mejor decisión.
Que mi decisión sí o sí está condicionada, y entonces tratar que sea una en la que todos ganen y nadie pierda demasiado.
Actuar lo más amorosa-mente posible y liberarse del resultado.
Tal vez nunca podamos decidir libre-mente, pero sin duda que amorosa-mente, sí…
Buen día, amigos.
Kriss

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