Viene
de la 3ª parte. Al término de la 3ª parte hablábamos del "juicio
final" que pregonan esas formas religiosas que ese supuesto "juez"
dictará veredicto de "gloria" o "infierno", yo pienso y siento, que
ningún juez sentado en su butaca
con su mazo de madera, nos va a mandar a ningún sitio, nuestro destino
lo hemos
ido formando y condicionando nosotros con nuestro actuar de cada día,
momento a
momento, las páginas de nuestra realidad ya están escritas por nosotros
mismos, y nuestra realidad
es quien por su contenido nos sitúa en el lugar que nos corresponde
según las
leyes de la propia Madre Naturaleza.
Lo que pasa es que a todos nos gusta lo bueno,
lo cómodo, lo bonito, etc., pero todo tiene un precio según su calidad y
condiciones, quien lo paga, lo posee, y quien no lo paga, por mucho que lo
desee o lo codicie, no lo tiene, exactamente igual que aquí en este mundo, lo
que varía es que el valor o moneda de cambio, aquí se puede adquirir honradamente
o a través de otras artes, como la estafa, extorsión, robo, engaño, etc.
Pero cuando llegamos al otro lado lo que cuenta es la
obra, si es en positivo hay saldo y se puede gastar, y si es en negativo hay
que pagar, y como nuestra tarjeta de presentación es nuestra obra vivida tal
cual, no podemos engañar ni estafar a nadie por mucho que lo intentemos, yo lo veo y siento así de sencillo.
A causa de nuestra falta de progreso y evolución
espiritual, hemos coronado a “don dinero” y permitido que reine en nuestro
mundo, casi todo está en venta, dependiendo de la cantidad vendemos hasta lo
que no es nuestro, aún no hemos aprendido que el dinero o valor de cambio, es
útil y muy necesario dentro de los límites de su correcto uso y círculo de
aplicación, cuando lo empleamos fuera de sus límites, y con su uso inadecuado
perjudicamos, esclavizamos, privamos a otros de lo necesario para la
subsistencia, torturamos, humillamos, matamos, etc., cuando así obramos estamos construyendo
nuestra cárcel particular en ese lugar que le llamamos infierno.
Y aunque en
este mundo la ley a veces también se compra con buenos abogados, sobornos, etc., en el
otro mundo no es posible, puesto que no interviene la voluntad humana ni los
conceptos varios, es la propia naturaleza que como consecuencia de hechos y
realidades, se manifiesta y actúa con justicia y misericordia aplicada, no como
castigo, sino como medio o procedimiento para que todo el que viole las leyes
de amor, orden, fraternidad, convivencia, etc., tendrá que vivir tantas veces
como sea necesario, lo que él hizo vivir a otros, para que aprenda la lección y
en lo sucesivo no incurra en el mismo error.
Cuando
la lección está aprendida,
y las posibilidades de incurrir de nuevo en los mismos errores no
existen, actúa la misericordia y a través
del perdón esa alma queda libre de la deuda que quedara por saldar con
la
justicia divina, y es a lo que se le llama "el perdón de los pecados",
pero repito, solo cuando la lección esta bien aprendida y no existe ni
la mas remota posibilidad de volver a incurrir en los mismos errores o
faltas.
El concepto tiempo en el mundo de las almas desencarnadas,
es muy diferente a como es aquí, un minuto aquí, allí puede parecer una
eternidad y viceversa, depende del proceso por el que el alma esté pasando, de
su nivel de progreso y de la lección a aprender.
Un
alma puede pasar siglos para saldar las consecuencias
de una acción que realizó en un minuto cuando vivía como persona humana,
al
igual que por el contrario una persona en una acción fraterna pudo
salvar a un
pueblo, o hacer un gran bien a muchas gentes, y la “gran ley”le otorgará
los beneficios equiparable al bien que realizo, empleando el tiempo y
recursos que sea
necesario.
La Ley
Divina es precisa, justa e inexorable, no se queda con
nada de nadie, paga lo que tiene que pagar, y cobra lo que tiene que cobrar, a
favor del equilibrio y la compensación, todo ello bajo la acción del Amor Fraterno, Justicia y Misericordia.
Existe
la ley de compensación, que en parte consiste en que si
hemos perjudicado, pongamos en una escala de uno a cien, en treinta por
ejemplo, después de hacer el perjuicio nos dimos cuenta del error y
rectifiquemos
y conseguimos realizar el bien en la misma cantidad y en la misma
dirección, la Ley convalida puesto que la
violación o perjuicio que se hizo, ha sido reparado y restituido, y en
la acción de reparar hemos aprendido la lección para no incurrir en los
mismos errores.
Cuando se obra mal en un sentido y se obra bien en otro,
se nos cobra el mal y se nos paga el bien.
Por todo lo dicho hasta el momento, yo invito al lector,
que en vez de perder tiempo y energía pensando en que si nos esperará la gloria
o el infierno, o iremos a algún otro lugar intermedio, es mucho mas práctico y
saludable poner atención en lo que en cada momento estamos realizando, en
pensamiento, sentimiento y acción, de la calidad y resultado de nuestro actuar,
depende el lugar de ubicación que nos corresponderá.
Si yo me pego un martillazo en un dedo y me lo machaco,
puedo ir a un religioso, o un hechicero, o un brujo o a cualquier otro lugar y
pagar la suma que me pidan, y decirle que me arrepiento del descuido, que
estaré atento y no volveré a pegarme mas martillazos, pero que por favor, que
el dedo vuelva a estar igual que antes del porrazo.
El
religioso o el que sea, puede decir y actuar como
quiera según su condición y conciencia, pero la realidad es que para que
el
dedo vuelva a estar como antes, tienen que cumplirse los procesos de
restauración y curación diseñados por la propia naturaleza, no funcionan
las
prisas ni las influencias, ni pagos cuantiosos, funcionan los cuidados,
atenciones y curas que
ayuden al proceso, pero nadie te libra de vivir lo que tienes que vivir,
y esto según pienso es aplicable a las confesiones que ofrecen algunas
formas religiosas en las que prometen que quedas limpio de pecados y
listo para seguir pecando.
Al
igual que existe el daño físico, existe el daño
psicológico y espiritual, cualquier daño o perturbación de cualquier
índole o
naturaleza, se puede reparar o compensar mediante un proceso específico
diseñado por Mamá Naturaleza, pero nunca a través de influencias,
amiguismos u otros procedimientos fraudulentos de los que se compran con
"don dinero" o con sumisión.
Cada vez que por nuestro actuar erróneo se produce un daño
o perturbación, ya sea hacia nosotros, o lo que es aún mas grave, hacia nuestro
prójimo, los procesos de reparación y compensación con sus respectivos costes,
quedan a nuestro cargo, cuando se tiene mucho saldo espiritual como consecuencia de haber
realizado buenas obras fraternas de ayuda y colaboración con el bien de los
demás, de forma desinteresada, te cobran de ese saldo y la compensación, salvo
lo que no es pagable, queda realizada.
Pero si no hay saldo, o estamos en números rojos, hay que
ir a los talleres y participar activamente en la restauración y compensación, y
a esa tarea, que está contemplada dentro de la ley de Justicia y Misericordia,
en parte es a lo que le llamamos “ir al infierno”.
Te suelen decir, “si eres bueno iras al cielo, y si eres
malo al infierno”, y este dicho está lleno de realidad y sentido, salvo en lo
de “para siempre” y la forma.
continúa en la 5ª parte, saludos.
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