sábado, 23 de noviembre de 2024

LA GLORIA Y EL INFIERNO según José 4ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 3ª parte.     Al término de la 3ª parte hablábamos del "juicio final" que pregonan esas formas religiosas que ese supuesto "juez" dictará veredicto de "gloria" o "infierno", yo pienso y siento, que ningún juez sentado en su butaca con su mazo de madera, nos va a mandar a ningún sitio, nuestro destino lo hemos ido formando y condicionando nosotros con nuestro actuar de cada día, momento a momento, las páginas de nuestra realidad ya están escritas por nosotros mismos, y nuestra realidad es quien por su contenido nos sitúa en el lugar que nos corresponde según las leyes de la propia Madre Naturaleza. 

Lo que pasa es que a todos nos gusta lo bueno, lo cómodo, lo bonito, etc., pero todo tiene un precio según su calidad y condiciones, quien lo paga, lo posee, y quien no lo paga, por mucho que lo desee o lo codicie, no lo tiene, exactamente igual que aquí en este mundo, lo que varía es que el valor o moneda de cambio, aquí se puede adquirir honradamente o a través de otras artes, como la estafa, extorsión, robo, engaño, etc. 

Pero cuando llegamos al otro lado lo que cuenta es la obra, si es en positivo hay saldo y se puede gastar, y si es en negativo hay que pagar, y como nuestra tarjeta de presentación es nuestra obra vivida tal cual, no podemos engañar ni estafar a nadie por mucho que lo intentemos, yo lo veo y siento así de sencillo.

A causa de nuestra falta de progreso y evolución espiritual, hemos coronado a “don dinero” y permitido que reine en nuestro mundo, casi todo está en venta, dependiendo de la cantidad vendemos hasta lo que no es nuestro, aún no hemos aprendido que el dinero o valor de cambio, es útil y muy necesario dentro de los límites de su correcto uso y círculo de aplicación, cuando lo empleamos fuera de sus límites, y con su uso inadecuado perjudicamos, esclavizamos, privamos a otros de lo necesario para la subsistencia, torturamos, humillamos, matamos, etc.,    cuando así obramos estamos construyendo nuestra cárcel particular en ese lugar que le llamamos infierno. 
 
Y aunque en este mundo la ley a veces también se compra con buenos abogados, sobornos, etc., en el otro mundo no es posible, puesto que no interviene la voluntad humana ni los conceptos varios, es la propia naturaleza que como consecuencia de hechos y realidades, se manifiesta y actúa con justicia y misericordia aplicada, no como castigo, sino como medio o procedimiento para que todo el que viole las leyes de amor, orden, fraternidad, convivencia, etc., tendrá que vivir tantas veces como sea necesario, lo que él hizo vivir a otros, para que aprenda la lección y en lo sucesivo no incurra en el mismo error. 
 
Cuando la lección está aprendida, y las posibilidades de incurrir de nuevo en los mismos errores no existen, actúa la misericordia y a través del perdón esa alma queda libre de la deuda que quedara por saldar con la justicia divina, y es a lo que se le llama "el perdón de los pecados", pero repito, solo cuando la lección esta bien aprendida y no existe ni la mas remota posibilidad de volver a incurrir en los mismos errores o faltas.

El concepto tiempo en el mundo de las almas desencarnadas, es muy diferente a como es aquí, un minuto aquí, allí puede parecer una eternidad y viceversa, depende del proceso por el que el alma esté pasando, de su nivel de progreso y de la lección a aprender.
 
Un alma puede pasar siglos para saldar las consecuencias de una acción que realizó en un minuto cuando vivía como persona humana, al igual que por el contrario una persona en una acción fraterna pudo salvar a un pueblo, o hacer un gran bien a muchas gentes, y la “gran ley”le otorgará los beneficios equiparable al bien que realizo, empleando el tiempo y recursos que sea necesario.
 
La Ley Divina es precisa, justa e inexorable, no se queda con nada de nadie, paga lo que tiene que pagar, y cobra lo que tiene que cobrar, a favor del equilibrio y la compensación, todo ello bajo la acción del Amor Fraterno, Justicia y Misericordia.
 
Existe la ley de compensación, que en parte consiste en que si hemos perjudicado, pongamos en una escala de uno a cien, en treinta por ejemplo, después de hacer el perjuicio nos dimos cuenta del error y rectifiquemos y conseguimos realizar el bien en la misma cantidad y en la misma dirección, la Ley convalida puesto que la violación o perjuicio que se hizo, ha sido reparado y restituido, y en la acción de reparar hemos aprendido la lección para no incurrir en los mismos errores.
 
Cuando se obra mal en un sentido y se obra bien en otro, se nos cobra el mal y se nos paga el bien.
 
Por todo lo dicho hasta el momento, yo invito al lector, que en vez de perder tiempo y energía pensando en que si nos esperará la gloria o el infierno, o iremos a algún otro lugar intermedio, es mucho mas práctico y saludable poner atención en lo que en cada momento estamos realizando, en pensamiento, sentimiento y acción, de la calidad y resultado de nuestro actuar, depende el lugar de ubicación que nos corresponderá.
 
Si yo me pego un martillazo en un dedo y me lo machaco, puedo ir a un religioso, o un hechicero, o un brujo o a cualquier otro lugar y pagar la suma que me pidan, y decirle que me arrepiento del descuido, que estaré atento y no volveré a pegarme mas martillazos, pero que por favor, que el dedo vuelva a estar igual que antes del porrazo.
 
El religioso o el que sea, puede decir y actuar como quiera según su condición y conciencia, pero la realidad es que para que el dedo vuelva a estar como antes, tienen que cumplirse los procesos de restauración y curación diseñados por la propia naturaleza, no funcionan las prisas ni las influencias, ni pagos cuantiosos, funcionan los cuidados, atenciones y curas que ayuden al proceso, pero nadie te libra de vivir lo que tienes que vivir, y esto según pienso es aplicable a las confesiones que ofrecen algunas formas religiosas en las que prometen que quedas limpio de pecados y listo para seguir pecando.
 
Al igual que existe el daño físico, existe el daño psicológico y espiritual, cualquier daño o perturbación de cualquier índole o naturaleza, se puede reparar o compensar mediante un proceso específico diseñado por Mamá Naturaleza, pero nunca a través de influencias, amiguismos u otros procedimientos fraudulentos de los que se compran con "don dinero" o con sumisión.
 
Cada vez que por nuestro actuar erróneo se produce un daño o perturbación, ya sea hacia nosotros, o lo que es aún mas grave, hacia nuestro prójimo, los procesos de reparación y compensación con sus respectivos costes, quedan a nuestro cargo, cuando se tiene mucho saldo espiritual como consecuencia de haber realizado buenas obras fraternas de ayuda y colaboración con el bien de los demás, de forma desinteresada, te cobran de ese saldo y la compensación, salvo lo que no es pagable, queda realizada.
 
Pero si no hay saldo, o estamos en números rojos, hay que ir a los talleres y participar activamente en la restauración y compensación, y a esa tarea, que está contemplada dentro de la ley de Justicia y Misericordia, en parte es a lo que le llamamos “ir al infierno”.
 
Te suelen decir, “si eres bueno iras al cielo, y si eres malo al infierno”, y este dicho está lleno de realidad y sentido, salvo en lo de “para siempre” y la forma.
continúa en la 5ª parte,  saludos.
 

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