lunes, 25 de noviembre de 2024

LA GLORIA Y EL INFIERNO según José 5ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 4ª Parte.    Todo proceso de reparación o compensación se desarrolla en el tiempo, y tiene principio y final, después de que hemos pagado  y reparado lo que debíamos, quedamos libres y se nos brindan nuevas oportunidades de demostrar que la lección quedó aprendida, y se seguirá trabajando en nuevos horizontes en la conquista de nuevas capacidades y aptitudes, no existe lo de gloria "eterna" ni infierno "eterno" según mi punto de vista es otra invención de las formas religiosas con algún oculto propósito.

Y después de un trabajo bien hecho, con un resultado brillante, se otorgan periodos de descanso o vacacionales en lugares con condiciones de disfrute dentro de los correctos márgenes, donde se experimenta dicha y felicidad en concordancia con el nivel de progreso que cuenta dicho Ser, y también se aprovecha para seguir trabajando en otros frentes distintos de conocimiento y capacitación.
 
El descanso eterno como ya dije no existe, puesto que para disfrutar del descanso, primero tienes que estar cansado, y el cansancio es la consecuencia del duro trabajo.
 
Todo Ser que ha logrado o conquistado un gran nivel de progreso y evolución, ha sido a través de la actividad orientada al bien propio y común.
 
En la inactividad y el ocio, se gasta, se consume y se adquieren hábitos que nos conducen al estancamiento y adquirir vicios e inadecuadas costumbres que después tendremos que superar a base de trabajos extras.
 
Los grandes momentos de gloria, son escasos y fugases, y su conquista conlleva grandes esfuerzos, riesgos, privaciones, etc.
 
Cuando escalamos una montaña, el momento de gloria es la llegada a la cima, pero durante la escalada hubo desgaste, esfuerzo, riesgo, sacrificio, etc. y después de saborear esos momentos de gloria, no nos vamos a quedar en la cima de la montaña para siempre, lo que indica que los momentos de gloria son fugaces, no existe la "gloria eterna".

El momento de gloria de un piloto de formula uno, es cuando gana la carrera, pero no se queda en el podio para siempre, al cabo de unos minutos baja, descansa y empieza a trabajar para la próxima carrera, si se queda para siempre en el podio en vez de gloria experimentará un infierno puesto que dejaría de participar en las actividades que le gustan y le hacen sentirse realizado e importante.
 
Por todo lo dicho, queda sin sentido lo de la “gloria eterna” o "infierno eterno", la gloria es abstracta y solo se saborea en pequeñas porciones en momentos específicos, y por tal motivo son infinitos los niveles que nos brinda para disfrutar de ella, todos sin excepción disfrutamos de momentos de gloria de intensidades bajas, medias o altas, y los grandes momentos de gloria se refiere a los extremos.
 
Al terminar el día, si hemos realizado un buen trabajo, sentimos la satisfacción del deber cumplido, lo cual significa saborear algo de gloria, cuando nos dan una buena noticia, cuando amamos y somos correspondidos, cuando nos va bien en el negocio, etc., puede que en cada día podamos contar con un poquito de gloria para disfrutar, pero es imprescindible que nuestra actitud esté orientada en positivo, ello nos permitirá ver lo bueno de cada cosa o caso, y comprender y aceptar las dificultades que conllevan toda circunstancia que en el diario hemos de resolver.
 
Entre la gloria y el infierno no existe un límite, división o muro que las separe, la gloria llega hasta el mismo infierno y el infierno hasta la gloria.
Imaginemos un pasillo muy largo, en un extremo hay un fuego que desprende mucho calor, y en el otro extremo hay mucho hielo y desprende mucho frío, la influencia del calor se va debilitando en la medida que nos alejamos de su lugar de procedencia, y con la influencia del frío ocurre un tanto de lo mismo, ambos se van debilitando en la medida que se alejan de su lugar de origen, pero aunque de forma débil llegan al extremo opuesto, por eso aunque se esté en el infierno, siempre podremos disfrutar de algún momento de gloria, aunque sea de forma débil, y viceversa.
 
Nunca envidiemos ni codiciemos nada que no hayamos conquistado a través de nuestra actividad y esfuerzo, el mejor regalo que podemos recibir es el resultado de nuestra obra, sea de la naturaleza o condición que sea, es lo nuestro, es lo que según nuestros méritos nos corresponde, y para mejorar lo que se tiene, primero hay que valorarlo y amarlo, y después trabajar con ánimo y alegría en tareas y actividades de mejora.
 
Yo reconozco que mi forma de ver y conceptuar lo que llamamos gloria e infierno, no es la mas popular ni la mas extendida, y puede que sea la que menos guste a la gente, pero así lo siento y lo vivo, ello me permite sentirme libre de miedos y compromisos de cumplimiento impuestos por determinados frentes religiosos como valor de cambio para tener derecho de propiedad a esa estancia en ese imaginario lugar que nos pintan tan bonito, y que llamamos cielo o gloria, yo pienso y siento que ese lugar es el resultado de nuestra obra, y que con el tiempo y la actividad que iremos realizando a través de los ciclos de vida física o humana y espiritual, iremos mejorando cualquier tipo de condición. 
 
Pongamos un ejemplo, imaginemos que voy de nuevo a un lugar y no cuento con nada, primero buscaré la forma de alimentarme, después me procuraré refugio, y en principio me arreglare con lo que encuentre, pero a través de los días, con mi esfuerzo conseguiré poseer un hogar que me ofrezca cobijo, seguridad, confort y todo lo necesario para mí y los míos.
 
Y para ir cerrando este escrito, voy a valerme de un ejemplo con la idea o propósito de dejar algo bien claro.
Supongamos que a unos padres de familia le ofrecen la posibilidad de retirarse a un lugar paradisíaco, a disfrutar de su fortuna y pasarlo en grande de por siempre.
 
Como respuesta, dependiendo de la calidad personal de ambos, y del Amor que sientan por los suyos, pueden suceder dos cosas, que el Amor y ilusión por pasárselo bien, sea mayor que el que sienten por su familia y acepten la proposición, o que el Amor que sienten por los suyos y el prójimo sea muy grande y la forma en la que mas disfruten sea el estar cerca de sus hijos, nietos y demás gente, compartiendo momentos buenos y malos y con su fortuna, voluntad y resto de posibilidades, ayudarles, apoyarles y contribuir en todo lo necesario para que sean lo mas felices.
 
Cuando el alma de una persona es muy grande y posee gran cantidad de Amor verdadero, siente a cada persona, animal, bicho viviente o la Madre Naturaleza como la prolongación de sí mismo, y su grado de satisfacción y felicidad, depende en buena parte del estado y situación de los demás, esa persona no puede ser feliz si al lado tiene a una persona con un gran problema al que ella puede ayudar a resolver o superar, el dolor y sufrimiento de los demás, lo siente y vive, porque el gran Amor que siente por ellos, es como hilos conductores invisibles que une a los corazones en un mismo sentir, y la forma de disfrute y pasárselo bien, es contribuyendo por la felicidad de los demás.
 
Por eso a los que le llamamos Ángeles, Arcángeles, Guías, Dioses y demás familia, están casi siempre en actividad trabajando por el bien común.
 
Por eso entiendo que la gloria eterna solo es un concepto ilusorio sin base espiritual ni científica, y que nos ofertan aquellos que están interesados en algo que poseemos nosotros, y que aprovechando nuestra inmadurez espiritual nos la ofrecen como valor de cambio.
 
Nuestra gloria o infierno la vamos construyendo momento a momento con nuestro actuar, cuando realizamos un acto de bien a favor de alguien, de su alma, espíritu y demás, se desprenden sentimientos de agradecimiento hacia nosotros, tanto si estamos en este mundo como personas, o si estamos en el otro mundo como seres desencarnados, en cualquiera de ambos casos, nos hará sentir como una brisa de aire fresco que aliviará y dulcificará cualquier tipo de situación que estemos viviendo.
 
Si la persona que piensa en nosotros lo hace desde el rencor, resentimiento, odio, malquerencia, etc., porque nuestro actuar la perjudicó causándole, dolor, sufrimiento, infortunio, etc., en su persona y su vida, la energía que de ella se desprende va condicionada en negativo, salvará la distancia que nos separa, llegará a nosotros y de alguna forma nos perjudicará, por el cumplimiento de la Ley de Causa y Efecto.
 
Si queremos optar a la gloria, no dañemos ni ofendamos, tratemos a todo y a todos como si de nosotros se tratara, y de esta forma estaremos rodeados de energías de bien y agradecimiento, que si en algún momento flaqueamos y vamos a caer, ellas nos sujetarán evitando el porrazo y sus consecuencias.
 
 Y pongo fin a este escrito repitiendo que la gloria y el infierno y el espacio que las separa, están dentro de nosotros, y nos acompañan de por siempre en cualquier mundo o lugar, con nuestro actuar nos inclinamos hacia un extremo u otro y de ello disfrutamos o padecemos, pero dice el refrán que “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que los resista”, todo es transitorio,  y su movimiento es en orden ascendente hacia el progreso y evolución. Sé feliz, y piensa solo lo justo y para bien. Un saludo.

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