De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, cuando el alma llega a su punto más bajo, también se está preparando para elevarse a un estado más alto.
Las caídas que experimentamos no son fallos del ego, sino movimientos diseñados por nuestro Yo Superior.
El ego, de hecho, teme profundamente las caídas, porque es justo en esos momentos donde conectamos con lo divino, despertamos nuestra espiritualidad y nos volvemos más compasivos y conscientes.
Caer puede manifestarse de muchas formas: una pérdida, una enfermedad, una crisis emocional.
Pero lo esencial no es creer, sino entender profundamente que, en ese instante de quiebre, estamos activando una fuerza interior que puede llevarnos a una versión más elevada de nosotros mismos.
—Yehuda Berg
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