Inspirado en la sabiduría de Jodorowsky 

Es el amor que nace del simple hecho de no estar solo. A veces no se hace nada, solo estar cerca ya es medicina. Este amor lo vivimos con amigos, familia y parejas. Es la base, el refugio cotidiano.
Es el deseo, la química, el magnetismo corporal. Une, enciende… pero si no evoluciona, se apaga. Es un fuego que necesita más que cuerpo: alma.
Aquí aparece el sentir profundo. Ya no es solo piel, es corazón. Pero cuidado… si no se equilibra, trae tormentas: celos, heridas, dependencias. Amar así es un arte.
Nos encontramos en las ideas. Acepto tu forma de pensar, aunque sea distinta a la mía. Es amor sin querer cambiar al otro. Es admirar la diferencia.
Aquí nace el respeto sagrado. Nos acompañamos para crecer. En lo espiritual, en lo emocional, en lo material. Juntos, nos expandimos. Es un amor que no ata, impulsa.
Raro, poderoso, transformador. Cuando dos almas se reconocen como una sola misión. Ya no solo se aman, hacen del amor un servicio al mundo.
Ni la muerte puede apagarlo. Es amor que trasciende cuerpo y tiempo. Es divino. Es infinito. Es alma reconociendo alma… más allá del velo.
Quizá no todos los amores nos elevan… pero todos nos enseñan.
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