viernes, 27 de junio de 2025

EL EGO PATOLÓGICO (Por Quintillana Carlona)

 

 El ego es una estructura mental patológica que, en su ceguera, es incapaz de ver el sufrimiento que se inflige a sí mismo y que inflige a otros. Aunque la persona no lo perciba así, la infelicidad generada por el ego ha alcanzado dimensiones epidémicas, afectando tanto la salud mental como física. La negatividad —ira, resentimiento, ansiedad, celos— se vive como una respuesta justificada ante el mundo exterior, cuando en realidad nace de la interpretación del ego, que no distingue entre la realidad y su reacción ante ella.
Esta negatividad fortalece al ego porque refuerza la ilusión de separación y una falsa sensación de superioridad moral. Lo irónico es que estos estados, lejos de dar poder, deterioran profundamente el cuerpo: afectan el corazón, el sistema inmune, el digestivo y muchas otras funciones.
Cuando logramos darnos cuenta —en el mismo momento en que surge la negatividad— de que estamos creando sufrimiento para nosotros mismos, y de que hay algo en nosotros que lo disfruta o cree que es útil, entonces eso será suficiente para elevarnos por encima de las limitaciones de los estados egotistas y las reacciones condicionadas. En ese instante accedemos a una dimensión distinta: la conciencia. Al reconocer al ego en acción, la identidad cambia del ego a la conciencia, y eso significa que el ego se empequeñece mientras que la conciencia se manifiesta, y empieza a disolver el sufrimiento.
Nos abrimos así a una infinidad de posibilidades que contemplan otras formas de manejar cualquier situación, y nos liberamos para actuar desde la sabiduría, no desde la astucia del ego. La astucia busca fines egoístas y fragmenta, mientras que la sabiduría reconoce el todo, conecta, une. Todo lo que se construye desde la astucia es perecedero y tiende a autodestruirse. La sabiduría, en cambio, incluye y transforma.
—Eckhart Tolle

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