Hola
queridas gentes, hace ya bastante tiempo que me despedí de mi amigo Blanki,
se trata de un gato de pelo totalmente blanco y de ojos azules, pero lo más destacado
del animal era su amabilidad y cariño hacia todo
y todos, su mirada serena y pacífica tenía los efectos de un relajante
natural, y aunque lo único que sabía decir era “miau”, nos comunicábamos
perfectamente, con la mirada y el gesto era más que suficiente.
A través de estas vías de
comunicación circulaba un amor y cariño basado en la aceptación y el respeto, y aunque
cada cual pertenecíamos a niveles y realidades diferentes, el amor hacía
desaparecer barreras, distancias y diferencias, y nos sentíamos como dos realidades de un
mismo conjunto, yo he aprendido muchas cosas hermosas y de gran valor a través
de él, y quizás la más importante es que para amar y respetar no es necesario
hacer ningún tipo de ruido, ni tampoco es necesario el tener que hacer
demostraciones de continuo a través de regalos, atenciones especiales,
agasajos, etc. como algunas personas creemos y exigimos.
El Amar es
un acto mágico y completamente natural, cuando está, está, y la obra del momento a momento, día a día
ya lo demuestra a través de hechos y realidades sencillas y naturales, cuando nos empeñamos en
demostrar y certificar el cariño y el amor a través de palabras y más palabras, razones y más
razones, si la obra no certifica las palabras y las razones, por bellas que
sean las palabras y lógicas las razones, todo queda reducido a “ruido”,
decepcionante, molesto y a veces dañino ruido.
Hay casos en los que dos personas hablan y hablan durante largo tiempo y no se dicen nada, y hay otras ocasiones en las que con una mirada en silencio, se dicen muchas cosas.
El Amor no
necesita del “ruido” para existir y manifestarse, grandes historias de amor
existieron y existirán en el más absoluto silencio.
Yo amo a mis plantas y
ellas me aman a mi, yo lo sé y ellas lo saben, ambos lo sentimos y vivimos y no
queda espacio para la duda, yo disfruto cuidándolas y ellas me ofrecen sus
frutos aromas y perfumes, que para mí suponen el mejor de los alimentos, y una
caricia aromática resulta ser una terapia saludable y gratificante, y todas estas
maravillas se producen y desarrollan en el silencio, sin ruidos innecesarios y
molestos.
Decir “te quiero” con palabras, cuesta muy poco, y puede que sea
cierto, o puede que no, decirlo a través de la obra cuesta más, hace falta
tiempo y constancia, y si no es cierto se convierte en una difícil y pesada tarea, y cuando
es real y auténtico es un placer y eso es evidente. El amor de pregón a mi no
me convence, y el de compra-venta tampoco, prefiero el manifiesto a través de la obra, un saludo amigos.
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