Se forma por las emociones y creencias negativas:
Miedo, odio, resentimiento, ansiedad.
Cuando muchas personas sienten lo mismo, se agrupa energía y forma un submundo.
No es un lugar físico ni absoluto:
Cambia según las personas que lo habitan.
No tiene límites fijos; lo que percibes depende de tu conciencia y tu vibración.
Refleja los miedos y conflictos humanos:
Es como un espejo energético: refleja lo que aún no se ha integrado o sanado.
Por eso hay zonas “oscuras” y “pesadas” donde las emociones densas se concentran.
Se puede atravesar o trascender:
Con claridad mental, intención y equilibrio emocional.
A medida que sube tu vibración y conciencia, dejas de ser afectado por esos submundos.
El
bajo astral no es un infierno ni un lugar externo, sino una
construcción energética colectiva creada por las emociones y
pensamientos de los seres humanos.
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