Algunas
creencias y patrones que puedes haber heredado sutilmente de tu árbol
familiar (padres, abuelos, bisabuelos) como verdades absolutas (sin
serlo) y que seguramente te impedirán vivir tu vida con plena libertad y
satisfacción:
• Eres una víctima de la vida, de otras personas, del gobierno, etc.
• Debes complacer y ser "bueno" con todo el mundo, pasando por alto incluso las faltas de respeto.
• No puedes expresar tus estados emocionales con libertad, ya que los otros se sentirán mal y tú serás culpable de ello.
• El dinero es negativo. Cuanto menos tengas, mejor. Tener demasiado dinero es de engreídos y poderosos. No seas abundante.
• Dependes de otros para ser plenamente feliz.
• Tienes que tener una única relación sentimental que sea para toda la vida, casarte y tener hijos.
•
El sexo es algo pecaminoso, sucio, vergonzoso. No se puede disfrutar
plenamente, ni tener varias parejas a lo largo de la vida (sobre todo si
eres mujer).
• El qué dirán importa más que tu propia felicidad. Actúa según lo que se considera "correcto".
•
Anclarse en la queja y en la resignación es bueno, deseable y normal.
Las cosas son así y no pueden ser de otra manera. La apatía es el estilo
de vida por excelencia.
• No puedes ser tú mismo, sino la persona que los otros esperan que seas según sus creencias y conveniencia.
Hay
muchísimas más, pero estas son algunas de las más frecuentes y
extendidas. Creer en ellas ciegamente y ponerlas en práctica de forma
obligada puede dar lugar a diferentes malestares y trastornos (tanto
físicos como mentales). Tener el valor de reconocerlas y cuestionarnos
su influencia en nuestra vida, así como plantearnos la posibilidad de
cambiar ese modo de pensar por otro más acorde con nuestra auténtica
perspectiva de las cosas, puede liberarnos de innumerables frustraciones
y liberar también las ataduras a las que siguen aferrados,
inconscientemente, la mayoría de los miembros de nuestro clan familiar.
Javier López Alhambra
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