Soy fan de la “teoría del GPS”.
Cuando te equivocas de salida,
el GPS no grita.
No te humilla.
No te recuerda cuántas veces fallaste.
Simplemente dice:
“Recalculando.”
Y busca otra ruta.
Pero hay algo clave que casi nadie menciona:
El GPS recalcula…
porque tú sigues avanzando.
Si te quedas detenido,
no hay nueva dirección.
La vida funciona igual.
Vas a tomar malas decisiones.
Vas a elegir mal a alguien.
Vas a perder dinero.
Vas a confiar donde no debías.
Eso no elimina tu destino.
Pero sí modifica el camino.
El verdadero problema no es perder un giro.
Es quedarte estacionado en la culpa.
La culpa mal gestionada no corrige.
Paraliza.
Equivocarte no te descalifica.
Aferrarte al error, sí.
Cada error bien analizado es información.
Cada desvío es aprendizaje.
Cada caída puede ajustar tu brújula.
Pero solo si aceptas recalcular.
No eres tu peor decisión.
Eres la dirección que eliges después.
Y esto es importante:
A veces la nueva ruta es más larga.
Más incómoda.
Más exigente.
Pero también puede ser más firme.
Más consciente.
Más tuya.
La vida no siempre te regresa al plan original.
A veces te conduce a uno mejor.
Siempre que sigas moviéndote.
No hay comentarios:
Publicar un comentario