Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas.
Las perlas son producto del dolor, el resultado de la entrada de una
sustancia extraña e indeseable al interior de la ostra, como un parásito
o un grano de arena.
En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nácar.
Cuando un grano de arena penetra en la ostra, las células de nácar
comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y capas y más
capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra.
Como resultado, se va formando una hermosa perla.
Una ostra que no haya sido herida de algún modo, no puede producir perlas… porque la perla es una herida cicatrizada.
¿Te has sentido lastimado por palabras hirientes?
¿Has sido acusado de haber dicho cosas que nunca dijiste?
¿Tus ideas fueron rechazadas o mal interpretadas?
¿O quizás fueron tomadas por alguien para presentarlas como propias?
¿Has sufrido golpes de los que adquieren ideas preconcebidas indebidamente?
¿Has sido objeto de la indiferencia? Entonces ¡Produce una perla!
Muchas personas sólo aprenden a cultivar resentimientos, dejando sus
heridas abiertas, alimentándose con sentimientos pobres, los cuales
impiden que las lesiones cicatricen.
En la vida real, vemos muchas “ostras vacías” , no porque no hayan sido
heridas, sino porque no han sabido perdonar, comprender y transformar el
dolor en amor.
Conclusión:
Transforma cada una de tus heridas con el amor. Libérate del pasado, y
obten de cada "herida" todas las PERLAS DE SABIDURIA QUE TE SEAN
POSIBLES 
Sonia Beristain
***Sabagdy***
No hay comentarios:
Publicar un comentario