miércoles, 11 de marzo de 2026

SOBRE EL SER Y EL SABER 1ª Parte (Por José Miranda)

 

Hola amigos, en estos próximos días voy a hablar de nuevo sobre estos dos conceptos, a los que casi todos creemos conocer y tener bajo control, pero la realidad es diferente, y ocurre que a veces confundimos una cosa con la otra, y eso implica que en algunas ocasiones estemos algo desorientados y no demos llegado a la altura que exigen algunas circunstancias y situaciones.
 
Una cosa es lo que yo se, y otra lo que soy, el saber consta de varios niveles, el primero es información intelectual, después viene el analizar, comparar, contrastar, digerir, comprender, conocer su utilidad, ventajas y desventajas, y a partir de ahí, ya conocemos lo que sea al nivel que nos permitan nuestras capacidades y facultades, porque por muy amplia que sea la visión y conocimiento que poseemos sobre algo, siempre existe la posibilidad de que alguien lo mejore.
 
Para llegar a conocer algo, en principio debe de existir una necesidad, interés o motivo de estudio y conocimiento sobre ese algo, y todo ello orientado a una utilidad o servicio a favor de algo o de alguien, si lo que intentamos conocer esta fuera de nosotros, la atención será dirigida hacia fuera, y nos permitirá conocer algo del mundo exterior, y si lo que intentamos conocer corresponde a nuestra persona o mundo interno, la atención la dirigimos hacia dentro de nosotros mismos.
 
Resulta que estamos muy prácticos en dirigir nuestra atención hacia fuera, porque es lo que hemos observado y así nos han educado, y al sistema le interesa contar con nuestra atención en todo momento, de esta forma nos puede programar, conducir y manipular según sus intereses, y cuenta con nosotros, nuestra energía y nuestra economía sobre todo, para llevar a cabo sus propósitos y objetivos, por consiguiente, conocemos muchas cosas del mundo exterior, y a veces menos de las necesarias de nuestro mundo interior, es por eso que a veces, o casi siempre, creemos que somos lo mejor de lo mejor, y puede que la realidad sea diferente, posiblemente nuestros familiares, vecinos, amigos, etc. no tienen tan buen concepto de nosotros.
 
Supongamos que yo decido aprender el oficio de carpintero, en principio necesitaré información de todo lo que encuadra la especialidad, materiales a emplear, técnicas de trabajo y formas y modos de diseño para elegir la opción que mejor se adapte a cada caso, con toda esta información, ya sé lo que es ser carpintero, pero solo tengo información intelectual, de momento aún no soy carpintero, porque me falta la práctica y experiencia para transformar en obra realizada, lo que poseo en forma de teórica o información intelectual, después de mucho practicar y adquirir experiencia en la realización de todos los trabajos que encuadra la especialidad y el manejo de las herramientas, y a partir de ahí, ya sé de carpintero, y soy carpintero, he aquí las diferencias entre saber y ser.
 
Entre el ser y el saber, debe de existir un equilibrio, para garantizar la calidad y fiabilidad de las actuaciones de la persona, y ahora paso a ampliar y argumentar lo que acabo de decir.
 
Si dirigimos nuestra atención mayoritariamente hacia nuestro interior con el propósito de estudiarnos, conocernos y mejorar mediante la práctica todo lo mejorable, terminaremos siendo muy buenas personas, ya que estamos siempre pendientes de todo lo que hacemos, pensamos y sentimos, y discriminaremos todo aquello que obre en perjuicio de nosotros o de los demás, o que no tenga ninguna utilidad, y fomentaremos todo lo que pueda obrar a favor o beneficio común y particular, es decir, podemos terminar siendo el bueno o incluso el santo del barrio.
 
 Pero si no nos preocupamos de aprender todo lo relacionado con el mundo que nos rodea, seremos lo que se podría llamar el santo estúpido, seríamos víctimas de todos los astutos y bribones, nos engañarían siempre que se lo propusieran, (que más o menos es lo que ocurre el los países con alto índice de analfabetismo) y todo lo bueno que llevamos dentro no lo podríamos poner a producir porque nos falta el conocimiento externo de cómo funciona todo, las formas y los modos, las ventajas y los inconvenientes de todas las cosas, pero lo que sí esta claro es que jamás perjudicaríamos a nuestro prójimo de forma deliberada, y si se produce un perjuicio por descuido o ignorancia, se intentaría por todos los medios remediar el agravio lo antes posible. 

Nuestra condición de buenas personas no nos permitiría el engañar, estafar, maltratar ni verter ningún tipo de mal sobre cualquier persona animal o cosa, nuestro corazón y nuestra conciencia, han crecido con el ejercicio y práctica del bien, y están presentes en todas y cada una de nuestras actuaciones, el corazón pone ese toque de amor que todo necesita, la mente elegirá la mejor de las opciones y la conciencia se hace responsable de la calidad de nuestro actuar y las consecuencias que deriven de cada actuación.  Continúo en la 2ª parte, saludos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario