Si tu esposo
ya no sonríe como antes, si está callado, distante o apagado 
Mujer: Probablemente también tenga que ver contigo.
Cuando él se casó contigo venía lleno de sueños, venía con ganas de luchar por ti y por su familia.
El hombre necesita sentirse respetado, valorado y admirado.
Si todavía está contigo, estás a tiempo de hacer cambios.
Los hombres aguantan mucho en silencio… pero cuando sienten que ya no son valorados, su corazón se apaga.
No te dediques a apagarlo. Haz esto:
No lo critiques ni lo humilles frente a otros. Honra a tu esposo con tus palabras.
Aunque no sea perfecto, reconoce su esfuerzo. Un hombre hace hasta lo imposible cuando su mujer cree en él.
Quieres quitarle su dignidad? Grítale o háblale con sarcasmo. La forma en que hablas puede construirlo… o destruirlo.
Aun las cosas pequeñas. Un “gracias amor” vale más de lo que imaginas.
Nada hiere más el corazón de un hombre que sentir que nunca es suficiente.
Muy impostarte!
Abrázalo, bésalo, búscalo. El hombre también necesita sentirse deseado y amado.
Cuando Dios está en medio del matrimonio, el amor se renueva. Si haces todos otros puntos, lo imposible lo hace Dios!
Ese hombre volverá a levantarse con fuerza, trabajará con más ganas por su familia, hablará con orgullo de ti y se sentirá bendecido de tenerte.
Y lo mejor: tu hogar se llenará de paz, amor y alegría.
(Esto también lo aprendimos cuando Dios nos restauró a ambos).
Recuerda: No perfección, progreso.
Dios está de tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario