lunes, 20 de abril de 2026

CADA UNO CON SUS CARGAS más el margen solidario (Por José Miranda)

  Hola gentes, hace algunas jornadas versamos sobre las cargas de la vida, que no es otra cosa que el equipaje o mochila que portamos con lo que necesitamos, o creemos necesitar para hacer frente a lo que nos demanda el diario, y hoy voy a ampliar algunos conceptos al respecto.

La vida es un continuo caminar por los senderos del conocimiento y experimentación, adentrándose en lo desconocido y pendiente de aprender y superar, y dejando atrás lo conocido y superado, el caminante o estudiante de la VIDA solo se detiene para descansar, reponerse y aprovisionar, y acto seguido sigue desplazándose a través del tiempo, el espacio, las vivencias, las circunstancias, los acontecimientos, etc.
 
Cada uno de nosotros lleva su equipaje con lo que cree necesitar, y es a este tema en concreto a lo que me voy a referir en esta entrada, porque habemos personas que no conocemos nuestras propias necesidades, y cargamos en nuestra mochila todo aquello que nos apetece o creemos necesitar, hasta tal punto que después no podemos portar tanto peso y volumen a nuestras espaldas, y en estos casos es cuando solemos adjudicar a otras personas que caminan a nuestro lado, con parte del peso o carga que a nosotros nos corresponde.
 
Aunque en el trayecto del camino hemos de ser solidarios y ayudarnos los unos a los otros, pero la ayuda se refiere a los casos específicos y circunstanciales en los que por motivos de enfermedad o incapacidad transitoria, no podemos con nuestra carga y los acompañantes del sendero o camino, nos auxilian en tanto no nos reponemos, cuando estamos recuperados somos nosotros los que tenemos que portar con todo nuestro equipaje, y dejar un margen por si tenemos que ayudar a otro compañero de viaje.
 
Yo reconozco que en alguna etapa y ocasiones coyunturales, he abusado de mi prójimo cargando sobre sus espaldas cargas y responsabilidades que me correspondían a mi el portarlas, por eso hablo con conocimiento de causa, y resulta que cuando parte de nuestras cargas las soportan otras personas, como nosotros vamos livianos, seguimos adquiriendo mas cosas que en la mayoría de los casos son innecesarias, y que vamos sumando a nuestro equipaje, y seguimos abusando de la generosidad de los demás, y sobrecargando a todo el que se deje.
 
Nos urge conocer y controlar nuestras necesidades reales y no cargar con cargas innecesarias o prescindibles, y también nos urge el sensibilizarnos y aprender a amar y tratar bien a nuestro prójimo, empezando por no adjudicarle cargas que no forman parte de su equipaje, y si alguien trata de cargarnos con el excedente de su carga, es en estos casos cuando tenemos que pronunciar el !no!, salvo en los casos de auténtica solidaridad, improcedente es portar cargas que no nos corresponden, y cargar a otros con lo que a nosotros nos corresponde.
 
Todas las personas en las primeras etapas de nuestra vida, necesitamos de la ayuda y colaboración de los demás, y en especial de nuestros padres, familiares y allegados, se puede decir que las primeras cargas de nuestra vida, en tanto no somos conscientes de ellas y vamos adquiriendo la capacidad necesaria para poderlas llevar, por lo general la llevan nuestros padres, pero en la medida que vamos adquiriendo la instrucción y capacidad necesaria es imprescindible que nos hagamos responsables de todas nuestras necesidades, y así liberamos a las personas que por solidaridad y amor han portado con ellas en tanto no hemos estado capacitados.
 
Y a partir de este punto es cuando se produce lo impropio y descabellado del tema en cuestión, porque muchas de las personas, ya sea sin apenas darse cuenta, de forma disimulada o descarada, siguen adjudicándoles sus propias cargas a sus padres, hermanos y a todo el que se deje o descuide, yo he conocido muchos casos de hijos muy adultos que tenían esclavizados a sus mayores, hombres que sobrecargaban a sus compañeras o esposas, y mujeres que sobrecargaban a sus compañeros o esposos, etc. Cualquiera de estos casos es improcedente, claro ejemplo de falta de consideración y amor, y conduce al perjuicio y posible deterioro de cualquier tipo de relación, y devalúa el valor y imagen de la persona que obra de esta forma y manera.
 
Es muy amplio el repertorio de formas y maneras que las personas utilizan para aprovecharse de la buena voluntad de su prójimo, y adjudicarle parte o todo el peso de su propia vida, ya sea en servicio, economía o cualquier otro frente de los muchos que debemos atender en el diario, las personas que así obran, son necias, inhumanas y egoístas, y encuentran escusas para justificar cualquier acción por injustificable e improcedente que pueda llegar a ser.
 
Yo conocí a una persona de cuarenta años que tenía esclavizada a su madre, y cuando alguien le decía que no eran formas de tratar a su madre, contestaba que ella era culpable por haberlo traído al mundo, que el no se lo había pedido, se trata de un caso extremo, pero en la realidad es una práctica mas habitual de lo que conocemos.
 
Yo durante mi adolescencia y algo de mi edad adulta ejercí este deporte, porque me crié en un ambiente rural muy machista, en el que el hombre no debía tocar las labores de casa, después la vida me enseño que ninguna labor a realizar tiene adjudicado sexo definido, y es muy bueno y conveniente especializarse y ejercitarse en todo.
 
Una vez mas repito que la persona vale según sus conocimientos, capacidades y aptitudes, si en verdad queremos ser valerosos, empecemos por hacernos responsables de nuestras propias cargas, y a ser posible un poquito de la carga de los que son niños, ancianos o desvalidos, la imagen y el valor auténtico hay que labrárselo a través de la obra, y no a través de montajes maquiavélicos o publicidad. Y es todo por hoy, saludos.

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