miércoles, 15 de abril de 2026

CUANDO EL EGO CALLA, LA VIDA COMIENZA (Por Marco Nissinato)

 

Presencia, intuición y acción pura más allá de la gestión del miedo
Muchos creen que no se puede vivir sin el ego.

Pero el ego no es vida.
Es la gestión del miedo.
Es supervivencia organizada.
Es una identidad construida para defenderse de un mundo percibido como amenaza.
Solo cuando trascendemos el ego hacia la luz
podemos comenzar realmente a vivir.
Mientras el ego dirige,
la vida es filtrada, controlada, contraída.

Cada elección nace del “debo protegerme”,
no del “soy”.
Sin el ego
no desaparecemos.
Nos liberamos.
Permanece la presencia.
Permanece la sensibilidad.
Permanece la inteligencia del cuerpo.
Permanece la voz del alma,
que no necesita afirmarse
para saber quién es.
El ego dice:
“Debo controlar para existir.”

La vida dice:
“Existo, por lo tanto puedo fluir.”
El ego ha sido necesario —
y en muchos sentidos un regalo precioso —
en una etapa de la conciencia humana.
Pero no es su destino final.
Cuando el ego guarda silencio,
la vida no termina.

Comienza.
Marco Missinato

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