El
propósito de mi vida es estar consciente. El principal propósito de la
vida es estar conscientes del momento presente. Cuando estamos presentes
en lo que hacemos dejamos de actuar de una forma robótica o mecánica y
empezamos a funcionar desde nuestro Ser más profundo. Puesto que la
mente no está adecuada a vivir en el Ahora, podemos utilizar la
respiración como un mecanismo para entrenarla en este sentido. A pesar
de ser un proceso esencial para vida, muy pocas personas toman un poco
de tiempo para hacerse conscientes de su respiración.
Desde
tiempos antiguos, místicos de diferentes épocas y lugares han utilizado
la respiración como un medio para generar cambios psicológicos. Las
personas que practican la Respiración Consciente desarrollan la
Ecuanimidad, es decir, la capacidad de observar pensamientos o emociones
sin juzgarlos. Esto hace que gestionen mejor sus emociones, dejando de
actuar de forma impulsiva.
La
respiración es la vía regia para entrar en el Ahora. Se dice que
Gautama se convirtió en Buda observando su respiración. Los primeros
cristianos tenían la palabra griega “pneuma” que significaba aire y
espíritu al mismo tiempo. En hebreo se usaba la palabra Ruah para
referirse al viento, a la respiración, al aire, al aliento; y puesto que
todo esto es signo de vida, también se usó para designar al Espíritu
Santo. Así que cuando tomamos Conciencia de la respiración nuestra mente
se aclara, la Ecuanimidad se activa y nos hacemos Conscientes de Dios,
de la vida, del Tao o como lo queramos llamar.
*Práctica
de la semana*: El día de hoy aprovecharé cualquier ocasión para hacer
una pausa y realizar tres respiraciones conscientes: al inhalar tomaré
consciencia de todo mi cuerpo, al exhalar le sonreiré a todas mis
células. Haré esto cuando el semáforo esté en rojo, en la fila, en la
sala de espera, o en cualquier oportunidad que se presente a lo largo
del día.
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