Expresa
tu verdad. Hazlo con respeto, pero hazlo. Aunque duela, aunque moleste,
aunque surjan risitas, aunque provoques enfados... Aunque el otro no
quiera escuchar. Tu verdad tiene el mismo valor que la de los demás. Y
debe ser respetada. Abandona la sumisión. Exprésate. No calles más.
¡Fuera mordazas! Saca fuera lo que llevas dentro. Habla. Dilo.
Comunica... Libera tu chakra de la garganta y la energía comenzará a
fluir a través de él.
Tus emociones reprimidas también se empezarán
a liberar cuando hables. Llevas demasiado tiempo callado, viviendo en
la sombra, tratando de agradar y de parecer "bueno"... Claro, si hablas
puede que el otro se enfade y te critique: tu verdad no es la suya. ¿Y
qué? ¿Va a acabarse el mundo por ello? Toma conciencia de esa sumisión,
de esa desvalorización... Tú también tienes derecho a hablar. A
expresarte. A comunicar lo que opinas. Si el otro se enfada, si te
critica, si se ríe... no pasa NADA. Es una persona con una tremenda
inmadurez emocional que no acepta otros puntos de vista, y precisamente
estás ahí para enseñarle que existen otras perspectivas, y que todas son
respetables.
Si
no lo haces, si no te atreves, si acatas sin rechistar todo lo que te
digan, significa que tú también eres otro inmaduro emocional, pero en el
polo opuesto: el de la sumisión absoluta, el de la no-expresión, el de
callar para no molestar, el del "sacrificio personal" para que el otro
se encuentre "bien" y no se genere un conflicto. El de la falsa
espiritualidad que trata de complacer al otro a costa de no respetarse
uno mismo. Toma conciencia de que estás viviendo una incoherencia, un
desequilibrio, y de que solo tú puedes solucionarlo. ¿Cómo?
Respetándote. Hablando desde tu ser, desde tu verdad. Si lo haces con
respeto y aun así el otro se enfada, respeta su aprendizaje. Estás en el
buen camino. Sigue adelante y sigue expresándote, aunque el enfado del
otro aumente... ¿Te da miedo? Eso quiere decir que hasta ahora no te
habías respetado, y que voluntariamente aceptas la sumisión en muchas de
tus relaciones. Te aterra incomodar, molestar y, en último término, QUE
EL OTRO TE ABANDONE, ya que no te valoras ni te amas lo suficiente.
Esta es la clave de todo, el patrón oculto que debes observar de cerca.
Una vez lo hagas, tu mundo empezará a dar un giro radical. Ya no serás
la misma persona, y tampoco lo serán las personas de tu entorno.
Prepárate para que algunas, incluso, desaparezcan de la noche a la
mañana, pues su nivel de conciencia, muy seguramente, solo acepta y
permite la sumisión del otro. En cualquier caso, recuerda que tu
libertad de ser no es negociable, y que ese mayor o menor grado de
libertad depende, finalmente, de ti.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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