RELIGIONES TRASLATIVAS Y TRANSFORMATIVAS
Ken Wilber en el libro, Una Visión Integral de la Psicología, plantea
que las religiones cumplen con dos funciones diferentes e importantes,
existiendo religiones traslativas y transformativas. En el primer caso,
cambiaremos tan sólo la apariencia externa, la manifestación visible y
observable. En la traslación cambian las capas más superficiales. Ahora
bien, no se ha llegado a tocar la realidad superior, el verdadero fondo:
el Espíritu. Aquello que no es un nivel, sino un estado. "Con la
traslación el yo se duerme en el mundo. Este tipo de religión es la que
representa el opio del pueblo ya que mantiene a las personas felices,
tranquilas y seguras. Funcionan en base a dogmas y se pide la obediencia
de sus fieles. Constituye un movimiento horizontal, siendo esta, la
función más conocida y difundida de la religión.
La mayoría
partimos con una religión traslativa, que formas una personalidad y
funciona en masa, el comportamiento es el socialmente establecido, lo
que da pocas posibilidades de ser original y se tiende a la rigidez de
conceptos. El paso a una religión transformadora lleva consigo un
rompimiento de la personalidad y la aparición del individuo, es personal
y acoge su propia autoridad en su vida más que la autoridad de otros.
Las religiones transformadoras, no fortalecen al yo, sino que lo
destruye, no proporciona consuelo, fortaleza o satisfacción, sino que
ruptura y revolución. En la transformación, damos un salto cuántico,
porque es el salto hacia el reconocimiento y la práctica diaria del
Espíritu. La verdadera transformación requiere práctica diaria y la
aplicación de ella a todos los ámbitos de la realidad, no una simple
lectura sobre lo luminoso. Si la religión traslativa proporciona
legitimidad, la religión transformadora proporciona autenticidad.
La espiritualidad transformadora, la espiritualidad auténtica, es por
tanto, revolucionaria. No legitima el mundo, sino que rompe con él, no
consulta al mundo, sino que lo desarticula, y no se ocupa de satisfacer
al yo, sino de trascenderlo.
A la religión transformativa,
prefiero llamarla espiritualidad ya que religión la siento asociada con
dogmas, que para mi parecer son los que coartan el libre albedrío.
Para mi el objetivo es regresar a la espiritualidad y olvidar la
religión, para que las religiones organizadas tengan éxito debe hacer
que la gente las necesite, para ello deben hacer que las personas
pierdan su fe en ellos mismos, para luego hacer creer que ellas tienen
las respuestas que tu no tienes, luego hacen que aceptes su verdad sin
cuestionarla. La religión pide que dudes de ti mismo y de tu esencia
divina para que pueda existir, en realidad no necesitamos que nos den
las respuestas, ya que tenemos todas las respuestas, solo hace falta que
creamos que la tenemos y comencemos a vivir la verdad más grande que
queramos crear, la religión es la que crea los agnósticos, podríamos
decir que las religiones son las que forman el temor a Dios, son las que
hacen que nos avergoncemos de nuestros cuerpos y sus funciones
naturales. Por donde quiera que ha ido la religión ha creado desunión,
lo que para mi es lo opuesto a Dios. La religión separó al hombre de
Dios, al hombre del hombre y al hombre del mundo. Ahora que sabemos que
todos somos uno y que Dios no está por encima del hombre sino
que
el hombre es parte de Dios. ¿Por qué seguimos con los mismos modelos
económicos, políticos y religiosos? ¿Por que no formamos nuevos modelos
que incluyan los nuevos paradigmas? La humanidad debe comprender que
cada ser es el responsable de su propia vida, atrae para sí aquello con
lo que se identifica, ese es el libre albedrío. Se puede usar de mil
maneras despertar su conciencia, optar por seguir sin ver, ser feliz o
estar triste.
La humanidad va en dirección a sentir la unidad,
esta unidad ya está comprobada científicamente, solo falta que la
comprobemos experiencial y conscientemente.
Esta es una verdad
que muy pocos están dispuestos a vivir ya que trae una gran
responsabilidad, mi único objetivo es mostrar lo que estoy viendo y
viviendo en mi vida, si todos somos luz tenemos la capacidad de irradiar
esa luz en cada momento y lugar.
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