Nunca
te disculpes ni te excuses por tener determinadas aficiones. Por amar
determinadas cosas. Por resonar con temas que otros consideran
"imposibles". Tampoco te justifiques, no tienes nada que justificar,
demostrar ni explicar. Se trata de tu mundo y tu verdad, la que tú vives
y sientes, la que te resuena, la que a ti te ilusiona y te hace crecer
en este momento.
Aprende a sentirte bien con ello, independientemente de las expectativas y necesidades de otras personas. "Deberías
pensar esto", "eso no tiene ninguna base", "lo realmente correcto
es..."... Únicamente tienen miedo. Miedo de que su verdad no sea lo
suficientemente buena. De que lo que han aprendido se tambalee y tengan
que replantearse su modo de ver la vida. Continúan creyendo que existe
una única verdad, y que pensar diferente es sinónimo de "ser menos que
los demás" o "estar loco"... Observa sin juicio cómo su rostro cambia y
se pone a la defensiva, y cómo se apresuran a rebuscar las palabras para
atacarte y defender su posición. Para ellos, se trata de una cuestión
de vida o muerte mental. Si no te contradicen, su verdad "muere", su
"ego" muere, ellos mismos mueren... Simplemente observa. No hace falta
que hagas nada más. Toma conciencia de ello y permanece en paz. Todo eso
no tiene nada que ver contigo.
Digan
lo que digan, seguirás siendo quien eres, y tu verdad seguirá teniendo
el mismo valor que la de ellos. No necesitas convencer, ni necesitas ser
convencido. Tu paz es más importante que cualquier discusión con
alguien que no entiende ni acepta la diversidad de opiniones. No estás
aquí para convencer, ni para discutir, ni para demostrar, ni para
enzarzarte en batallas dialécticas con todas las personas que opinan
diferente. Solamente has de ser y mostrar con respeto lo que eres. Con
ello basta. 
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario