Si
vienes con condiciones, no vengas. Si me das únicamente para que te dé,
no me des (y vete lejos, muy lejos, por favor). Si apareces para que te
reconozca y te llene, no aparezcas. Si necesitas que te apruebe, no
quiero que estés. No me interesa ni lo deseo en mi vida. Porque ya pasé
por eso: por la mendicidad emocional, por asumir la responsabilidad de
llenar otros vacíos, por mirar por la "felicidad" de otros antes que por
la mía, por la obligación de tener "contentas" a otras
personas (como si yo fuera un bufón), por sonrisas falsas y lágrimas
invisibles, por hacer lo que no quería para satisfacer constantemente
caprichos infantiles, por permitir exigencias sin sentido y sin amor...
Por partir de la temblorosa base de no amarme ni respetarme a mí mismo.
Soy
libre, y si tú no eres libre, mi libertad va a molestarte. Y mucho.
Porque mi prioridad no es llenar vacíos, ni tener "contentas" a las
personas, ni ejercer de bufón. Ni estar "pendiente", a todas horas, de
ti. No... No es mi prioridad, y además me agobia. Y no, no pienses que
no me intereso por las personas, que todo me da igual, que paso del
mundo... Todo lo contrario. Pero tengo muy claro que no soy la salvación
de nadie, ni esa persona "especial" y "buena" que hace felices a todos a
cada momento. Otra cosa es que tú proyectes eso en mí, o que tengas esa
expectativa. Si es así, la decepción aparecerá más pronto que tarde en
tu horizonte. Aquí está. Seguramente seré para ti una persona "mala", y
"desconsiderada", y no tan "buena" y "atenta" como parecía... No me
importa: márchate y no vuelvas jamás, sigue buscando a esa persona
perfecta y robótica que llene tus vacíos, que te haga feliz, que se
amolde a tus conveniencias y responda siempre a tus expectativas. Porque
ese, ahora y en adelante, no soy yo.
Aprende
a amarte, a respetarte, a no dejar tu felicidad en manos de otras
personas (ni siquiera en las de aquellas a quienes crees amar). No
dependas de mi palabra bonita ni de mi mano salvadora. No me exijas
aquello que tú no te sabes proporcionar. Obsérvame como a un ser libre,
con alas. Guarda tu jaula. Quémala. Sal de ella y no vuelvas a meter a
más personas. Si lo haces, no me esperes. Vuela conmigo, si quieres.
Observa el mundo desde arriba, desde una perspectiva amplia, sin la
estrechez de tu pequeño y temeroso círculo. Elevémonos alto, muy alto,
hasta ese lugar en que las estrellas empiezan a iluminar la oscuridad. Y
seamos libres, al fin.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
No hay comentarios:
Publicar un comentario