Buenos días
querido público, hoy voy a intentar tratar un tema bastante polémico, entre
otras cosas porque difiero mucho de algunos conceptos muy arraigados en la
sociedad, difundidos y hasta impuestos, en determinados sectores, por algunas
formas religiosas, y se trata de “la gloria eterna” y el “infierno
eterno”, en la actualidad están modificando algunos de los dogmas que en
otros tiempos eran incuestionables, inquebrantables e inamovibles, la sociedad está
despertando y ya no se traga todo lo que le echen, y haciendo uso de nuestras
libertad intelectual y de expresión, hoy podemos cuestionar todo aquello que
creamos que está fuera de coherencia y los límites de nuestra razón, comprensión y de su correcta aplicación.
En entradas anteriores afirmábamos que nada es para siempre, todo es transitorio,
porque la vida humana, en cualquiera de sus formas, característica y niveles,
solo es un periodo de aprendizaje y capacitación, es una escuela de
autorrealización personal y espiritual, cuyas principales asignaturas son el conocimiento
del Amor como fuente creadora y punto de partida de todo cuanto existe, y el
conocimiento y control de todas sus manifestaciones en forma de energías que componen
todos los procesos que nuestra Madre Naturaleza emplea para conducir a todo lo
creado en un orden ascendente hacia el progreso y evolución, todo es una continua
actividad en cualquiera de las dimensiones de la Naturaleza, todo es una
combinación de trabajo y descanso orientado al bien universal, igual que el día y la noche.
No existe el día eterno, ni la noche eterna, porque ambos son complementos entre sí, y junto forman un ciclo de vida, tampoco existe el descanso eterno o el trabajo eterno, en el trabajo se consumen unas energías y ello conduce al cansancio, y en el descanso se recuperan, y trabajo y descanso forman otro ciclo de vida.
El término “gloria”
para cada persona significa algo diferente, pues nos encontramos en la gloria
cuando estamos pasándolo muy bien, y cada cual se lo pasa bien haciendo o
practicando cosas diferentes, esto quiere decir que cada cual posee su gloria
particular, el adicto al trabajo se lo pasa bien trabajando, y el ocioso al
contrario, el violento disfruta con la violencia, pero el pacífico al
contrario, si al violento lo llevan a un lugar de paz, se encontraría
incomprendido y rechazado y no se sentiría en la gloria, posiblemente para él
significaría el infierno, y en el caso del pacífico igual.
Cuando pensamos
en la gloria, todos imaginamos un lugar que contiene todo lo que nos gusta y
hace que nos sintamos bien, el adicto al alcohol no concibe una gloria donde no
pueda echar un trago de lo que le gusta y necesita, y con todo lo expuesto
concluimos diciendo que no existe ese lugar llamado “gloria” que en muchos
sitios prometen o intentan ofertarnos en cómocos plazos, existen estados de paz y niveles de conciencia particulares e
individuales, que según su naturaleza y condición, proporcionan a sus
poseedores, vivencias y formas de pensar y sentir, en concordancia con su nivel
de progreso, evolución y capacitación, tanto si estamos aquí en este mundo como
personas, como cuando crucemos el umbral de la muerte, y pasemos a la condición
de Ser, alma, espíritu, fantasmilla, o lo que sea, nuestra realidad, es nuestra
realidad, y no hay otra cosa, nos lo diga quien nos lo diga.
El
infierno
nos lo pintan como un lugar de castigo donde iremos a parar si hemos
sido malos,
por haber hecho daño y creado sufrimientos a otras personas animales y
demás, y tambien si hemos contradecido o cuestionado las ordenanzas o
mandatos de algunas de las formas religiosas,
pero lo peor del caso es que en algunos lugares nos anuncian un infierno
eterno,
donde unos seres malvados se divierten haciéndonos la depilación al
fuego, y de
por siempre, el dichoso “fuego eterno”.
No existe ningún lugar de martirio, ni
mucho menos de castigo, no hay tal castigo ni tal infierno, y mucho menos “eterno”,
lo que sí existe es la adjudicación de las consecuencias de nuestro actuar, y
no como castigo, sino como medio de aprendizaje, capacitación y sensibilización, que viviendo en propia persona
o alma, lo que hemos hecho vivir a otros, juzguemos por sí mismos la real
naturaleza y efectos de nuestros hechos, y seamos nuestros propios jueces, y
toda falta cometida tiene un proceso de resolución y restituir el orden violado.
Cuando se restablece el equilibrio y aprendemos la lección, quedamos libres de
las consecuencias y en paz con la Madre
Naturaleza, que fue quien nos asignó las consecuencias de
nuestros hechos, repito, no como un castigo, sino como una bendición para que la
ignorancia que nos obligaba a actuar en perjuicio propio y de los demás, sea convertida
en luz y amor y actúe a favor nuestro y común.
Toda falta cometida, por grave
que pueda ser, tiene sus procesos de reparación dentro de un tiempo, nada es
eterno ni para siempre. Y hasta aquí mis ideas respecto al tema, saludos.
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