jueves, 1 de septiembre de 2022

DEL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS (Por Angeles Calatayud)

 

No teniendo ninguna relación necesaria el cuerpo que reviste el alma en una nueva encarnación con el que ha abandonado, puesto que puede haber tenido una procedencia muy diferente, sería absurdo admitir una sucesión de existencias
de un parecido que no pasa de ser fortuito.
Sin embargo, las cualidades del Espíritu modifican, muchas veces, los órganos que sirven a su manifestación e imprimen en el rostro y hasta al conjunto de los gestos, un sello distintivo. Así bajo la más humilde envoltura puede descubrirse la expresión de grandeza y de dignidad, mientras que en el traje de un gran señor se ven, a veces, expresiones de bajeza e ignominia.
Ciertas personas procedentes de la más ínfima posición, adquieren
sin dificultad las costumbres y modales de la alta sociedad, y parece que en ella vuelven a encontrar su elemento, mientras otras, a pesar de su nacimiento y educación, están siempre en ella como fuera de su centro. ¿Cómo explicar este hecho sino como un reflejo de lo que fue el Espíritu?
- 217 – En sus diferentes encarnaciones, ¿conserva el hombre vestigios del carácter físico de las existencias anteriores?
– El nuevo cuerpo no guarda ninguna relación con el antiguo, que está destruido. No obstante, el Espíritu se refleja en el cuerpo.Sin duda que el cuerpo es tan sólo materia, pero, a pesar de eso, está modelado de acuerdo con la capacidad del Espíritu, que le imprime cierto carácter, especialmente en el rostro, por lo que se dice con fundamento que los ojos son el espejo del alma. Quiere esto decir, que el rostro particularmente refleja el alma. Por eso, una persona excesivamente fea cuando anima un Espíritu bueno, prudente y humano, tiene algo que agrada, mientras que existen rostros muy bellos que nada hacen sentir y por los que se tiene incluso repulsión.
¿Podrías creer que solo los cuerpos bien formados sirven de envoltura a los Espíritus más perfectos, aunque encuentres todos los días hombres de bien a pesar de su apariencia deforme?
Sin tener, pues, una semejanza pronunciada, la similitud de gustos e inclinaciones puede dar lo que se llama “un aire de familia”.

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