Ustedes
le han hecho bien a alguien, le han dado dinero, por ejemplo. Luego, un
día encuentran que no merecía su ayuda: van a contarle al mundo entero
lo que han hecho por él, que no estuvo a la altura de su bondad, etc.
¿Para qué contar todo esto? Si van a quejarse por doquier
arrepintiéndose del bien que han hecho, demuelen este bien. Estaba
inscrito en lo alto que debían ser recompensados, y ahora al actuar como
lo hicieron, borran su buena acción.
Hay
que aprender a cerrar un poco los ojos y perdonar, de esta manera
ustedes crecen; e incluso lo que han perdido de esta forma les será
devuelto centuplicado más tarde. Háganles lo que les hagan, no traten de
vengarse, sino esperen a que el Cielo se pronuncie a su favor, lo cual
pasará obligatoriamente uno u otro día.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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