La
mayoría de las personas confunde felicidad con placer. Creen que las
hará felices todo lo que les gusta, todo lo que les parece atractivo y
simpático. Y allí se equivocan.
El
placer es una sensación momentáneamente agradable que los lleva a creer
que al prolongarla el mayor tiempo posible, ustedes serán felices. Pues
bien, no. ¿Por qué? Porque estas actividades que les procuran rápida y
fácilmente una sensación agradable no se sitúan la mayor parte del
tiempo en un plano muy elevado: solo llegan al cuerpo físico, quizás al
corazón y un poco al intelecto. Ahora bien, no es posible ser feliz
cuando se busca satisfacer únicamente el cuerpo físico, el corazón o
incluso el intelecto, ya que se trata de satisfacciones parciales y
efímeras. La felicidad, a diferencia del placer, no es una sensación de
un instante, y atañe a la totalidad del ser.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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