Buenos días gente, ¿Que tal estás?, te invito a posicionarte en el ángulo del optimismo, desde esta situación y lugar se aprecia con mas facilidad el lado conveniente y positivo de todas las cosas, la vida siendo la misma, resulta mas atractiva y satisfactoria.
Hoy voy a opinar sobre los apegos porque se suelen confundir con el cariño y el amor, que duda cabe que nos apegamos a las cosas, a las personas, a lugares etc., y son realidades diferentes, el apegarse a personas y cosas es normal y en ocasiones puede que hasta necesario, pero hay que controlar el nivel del apego, porque recordemos que para todo existen unos límites, cuando rebasamos los límites de algo, lo que podría significar un bien, se puede convertir en un mal.
El nivel de apego que sentimos respecto a algo o alguien, va en concordancia con la necesidad o dependencia que nos vincula, en la vida todo es transitorio, nada es para siempre, todo está en movimiento, no existe la quietud, hay que aceptar que todo viene y va, es muy necesario aprender a recibir lo nuevo, y cuando llega el momento, dejar partir lo conocido sin oponer resistencia y sin sentirnos mal, lastimados o desgarrados.
Cuando llega algo nuevo a nosotros, sea lo que sea, es justo y necesario el atenderlo, conocerlo, ayudarlo, disfrutarlo, amarlo y todo lo demás, pero a mi entender, no es conveniente permitir que pase a formar parte de nosotros mismos, porque cuando algo o alguien pasa a formar parte de uno mismo, como todo es transitorio, cuando ese lo que sea tenga que partir, nos va a ser muy difícil el dejarlo ir, porque el lugar que ocupaba en nosotros queda en vacío, y todas las necesidades creadas al respecto quedan desatendidas, y eso nos produce mucha infelicidad y un sentimiento de pérdida directamente proporcional al nivel de apego.
Yo y mi mundo interno somos "uno", el amor y todo lo bueno que hay en mí me produce un sentimiento de hermandad y unidad con todo lo externo, pero conservando mi individualidad como Ser y persona, y sin permitir que los casos, las cosas, personas u otros seres formen parte de mí.
Cuando se llega a grandes niveles de evolución y progreso, el sentimiento de unidad e integración con todo lo que es, es muy elevado, dicen que se deja de ser "uno" y se pasa a formar parte del "todo", pero a ese nivel o lugar o lo que sea, aún nos falta mucho camino por recorrer para llegar.
El
consejillo del día es que amemos y practiquemos todo el bien que seamos
capaces, pero no nos apeguemos mas de lo necesario a nada ni a nadie, y
cuando alguien o algo tenga que marchar de nuestro lado, dejémoslo ir,
sin que por ello quedemos fragmentados o vacíos, solo seremos libres en la
medida que permitimos que los demás lo sean. Y hasta aquí las ideas del
día, saludos.
Escribe José Miranda.
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