sábado, 8 de julio de 2023

RECONOCER EL AMOR VERDADERO 1ª Parte (Por Leon Wenborne)

  “Te Amo por que amarte a ti es amarme a mí y al amarme yo, te estoy amando, porque tú y yo somos lo mismo.”
Ya sabemos bastante, al menos como humanidad, del dolor que traen las relaciones karmáticas, la ilusión y el encanto que las cubre en su etapa inicial y el drama que generan con el paso del tiempo. Sabemos que el reto del karma es su liberación. Estas relaciones vuelven a presentarse para soltarse de ellas y esta vez de forma diferente, más tranquila, más clara, perdonando y sin culpas hasta lograr elevar nuestra vibración y estado de conciencia a uno más libre y más amoroso. La meta es aprender la lección que estaba pendiente y salir del mundo de la ilusión en el que nuestro ego nos envuelve. La otra opción es condenarnos a repetir el suceso como una rueda sin fin hasta saturarnos del dolor y elegir por fin el cambio y la paz real, no la falsa paz que te entrega el silencio y el no actuar. La mayoría de nuestras relaciones han sido de este estilo, un poco de dolor, un poco de drama y el sinsabor al final que deja un nuevo fracaso.
Todos añoramos encontrar esa persona con quien la conexión es real y no del mundo de la ilusión, el amor verdadero, el alma gemela, el amor que sana, ese amor que es realmente diferente e incondicional, ¿Cómo reconocer entonces cuando estamos ante el amor es verdadero?
Lo primero es saber que el amor verdadero solo llega cuando has hecho un trabajo importante contigo, en esta o en otras vidas, es un premio que te das a ti como resultado de haber sanado tus karmas y tus heridas. Lo que hace que un amor sea verdadero es lo que llevas tú por dentro, la poca carga que traes. Este amor se encuentra cuando ya has perdonado, ya has abierto tu corazón, ya has saldado deudas, cuando conoces bastante de ti, tu oscuridad y tu luz. Cuando no has sanado por ejemplo tu apego, entonces la forma de relacionarte desde la dependencia y la necesidad con el ser que te acompaña genera dolor, enciende la rueda del karma y el drama vuelve. Cuando ya te liberaste de tus apegos sueltas y al soltar hay paz entre ambos y dejas ser al otro.
Asi que encontrar el amor verdadero es encontrarse de frente con tu capacidad de amar incondicionalmente. Te amo como eres, te amo aunque no estés, te amo sin verte, te amo y te suelto si hay cosas que necesitas vivir aun. El amor verdadero no quiere cambiar al otro, porque es perfecto tal y como es, no genera sufrimiento, porque ya conoce los juegos de la mente y no se involucra en ellos, no juega juegos de dolor.
No es un amor desenfrenadamente pasional, sexual, posesivo y desesperado, porque la conexión no es desde el cuerpo, no es desde el afán, es desde la paz del corazón, que sabe esperar, que sabe que el lazo de amor no va a romperse, es un amor tranquilo que apoya el crecimiento del otro, aun si eso implica la distancia física, porque además en esta no hay dolor, todo lo contrario, hay alegría por el otro de ver como el otro ser crece y se expande. Algo importante de anotar es que por la interconexión de las almas, cuando un gemelo crece el otro también lo hace, aun en la distancia.
El amor verdadero no tiene agendas de tiempo, no le importa el pasado, no planea el futuro, fluye con el momento y crece con el momento. Si el ser amado no está, no se siente un vacío, ni dolor, porque ya se descubrió que se es un ser completo, “no necesito al otro, no dependo, simplemente amo y disfruto, su compañía, así de simple”. No significa que no extrañemos o deseemos su presencia, significa que se suelta con tranquilidad. Continúa en la 2ª parte.


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