En la naturaleza todo
cambia, y en tu historia también. Aceptar no significa que así es como
terminará. Significa reconocer que aquí es donde empieza. Todos somos un
proceso en marcha. Estar vivo es evolucionar. Puedes desempeñar un
papel activo en esa evolución, pero primero debes ser consciente de que
está ocurriendo...
Cuando sufrimos una adversidad, la aceptación puede ser una buena amiga.
No se trata de renunciar a tu poder o tolerar un comportamiento
inaceptable. No es pasiva, es activa.
La aceptación significa decir:
1. Esto es lo que está sucediendo (observarlo, no resistirnos a ello).
2. Esta es la importancia que tiene (suponiendo que la tenga).
3. Esto es el comienzo de todo lo que está por venir, y esto es lo que voy a hacer a partir de ahora.
Es decirte a ti mismo: aquí es donde estoy. Aquí es donde estamos. El
jarrón se ha hecho añicos. El matrimonio se ha roto. El negocio se ha
ido al traste. Me siento solo. Mi hijo está disgustado. Me han vuelto a
rechazar. Sea lo que sea, esto es lo que hay ahora. No debemos ignorar
lo que sucede, pero tampoco dramatizarlo. Tenemos que vivir y aceptarlo,
y luego dejar de estar apegados a ello. No podemos aferrarnos a ello,
ni seguir adelante como si nada hubiera sucedido; cuando aprendemos a
rendirnos ante las dificultades, aceptando que aparecerán y
desaparecerán, la vida deja de ser una lucha para convertirse en una
danza.
Beth Kempton
No hay comentarios:
Publicar un comentario