En
mi opinión, hay algo que es cierto y evidente: ni el pasado ni el
presente nos condenan a seguir como estamos en este momento o como somos
en este momento.
Tenemos
la libertad de hacer cambios. Nada nos condena a seguir siendo lo que
no queremos ser o como no queremos ser. Seguir así o no es algo que
depende exclusivamente de cada uno y no de las circunstancias actuales o
del incómodo pasado.
Cada uno tiene la libertad de decidir y de hacer.
Quejarte
por lo que no fuiste… es válido solo durante un momento y con el único
objetivo de tomar conciencia de lo que no quieres que pase de nuevo y
para cargarte del impulso y la voluntad y la energía necesarios para
que, a partir de ahora, no vuelvas a tener un motivo posterior de queja
por lo que no fuiste.
Quejarte
por lo que no eres…es una manifestación por la desazón interior, y está
muy bien reconocer los sentimientos frustrantes porque son ciertos,
pero quedarse simplemente en la queja, en la rabieta, en la pataleta
infantil, en la angustia de lo pasado… no resuelve. Está bien
desahogarse mediante la queja, pero inmediatamente, en cuanto ésta se
acabe –y no hay que alargarla artificialmente- el siguiente segundo ya
hay que ocuparlo en empezar a ser lo que SÍ se quiere ser.
Quejarte
por lo que no serás…es un error y una predisposición clara para lo que
se llaman profecías autocumplidas. Se dice que “Tanto si crees que
puedes como si crees que no puedes, en ambos casos estás en lo cierto”. O
sea que en vez de creer “no seré” es mejor creer “sí seré”. Y, por
supuesto, hacer lo necesario para que sí seas.
¿Se
puede cambiar en el título lo de NI SERÉ por LO QUE SÍ SERÉ? Esto
depende EXCLUSIVAMENTE de cada persona, de su voluntad, de su atención,
de su dedicación e implicación…nadie lo va a hacer por uno mismo, esos
milagros no existen ni están previstos; para quien crea en el libre
albedrío le vendrá bien aplicar sus creencias y acogerse a ese derecho a
decidir y cambiar las cosas.
Eso
que uno quiere ser se debe recoger en lo que se llama un Plan de Vida. Y
uno debe comprometerse seriamente consigo mismo para realizarlo y de
ese modo conseguir dos objetivos: no tener más motivos para quejarse por
lo no hecho y tener la satisfacción de encauzar la vida del modo
deseado.
Las
quejas no solucionan nada y generalmente lo único que hacen es engordar
el propio motivo de la queja porque se hace más insistente y
reincidente. Es imprescindible la colaboración propia en la tarea de
solucionar. Requiere valor y dignidad, Amor Propio y persistencia. Y
queda descartada la posibilidad de retirarse o rendirse. La tarea
posiblemente va a ser dura, pero siempre es reconfortante y, sobre todo,
productiva.
Los
arrepentimientos y las quejas son muy puñeteros e incómodos, pero al
mismo tiempo pueden servir de estímulo para no ser reincidente, así que
conviene escucharlos, darse por enterado del sentimiento interno y
verdadero que expresan… pero sin quedarse estancado en el auto-reproche
ni en la auto-compasión. Hay que enjugarse la última lágrima…y
recomenzar.
Si llevas tiempo estancado en el lamento y valoras la posibilidad de salirte de la queja, hazlo. Siempre te lo agradecerás.
INFORMACIÓN SOBRE CÓMO HACER UN PLAN DE VIDA:
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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