miércoles, 1 de mayo de 2024

EL NACIMIENTO TIENE UN AYER Y LA TUMBA UN MAÑANA (Por Viviana Clara)

 

Es importante también que Ud. sepa que el estado anímico de un recién fallecido es “muy sensibilizado” de tal manera que oye y siente todo lo que dé él se diga a través de las ondas mentales que emitimos. Su estado es semejante al de una persona recién operada a quien por lo regular el profesional recomienda reposo y no ser molestado. Esto ratifica lo que solicitan los espíritus esclarecidos a sus familiares asistentes a las reuniones de Espiritismo, en el sentido de que “no les lloren más de lo prudente”, porque les producen desmoralización, tristeza y perturbación.
Piense que, si la Vida estuviera limitada de la cuna a la tumba, si las perspectivas de la supervivencia del Espíritu no vinieran a iluminar la existencia, no le quedaría al ser humano mayor ley que la de sus instintos. Sus apetitos y sus afanes en procura de riqueza, que por cierto no se lleva. El egoísmo sería la mayor sabiduría y la Vida perdería toda grandeza, toda dignidad. Las más generosas tendencias del Espíritu acabarían por marchitarse, por extinguirse completamente y todos los actos buenos, criminales o sublimes conducirían al mismo resultado.
Si su conducta ha sido medianamente buena en este Mundo, su primera alegría al pasar al “Más Allá” será el encontrarse con sus seres queridos.
¿Y cómo es el nuevo cuerpo espiritual? Quizás Ud. se esté preguntando. Y le contestaremos que es idéntico a la imagen que vemos cuando nos ponemos frente al espejo. Un organismo de igual estructura, pero de menor densidad. Tenga la seguridad de que el artífice de la Vida ha hecho todo con Amor y por Amor.
Circulo de difusión
Del espiritismo kardeciano.
Neiva-Huila. Colombia.

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