viernes, 3 de mayo de 2024

LAS PRISAS EN EL PROGRESO ESPIRITUAL (Por José Miranda)

 

Hola queridas gentes, aquí estoy de nuevo para hablar sobre uno de los muchos defectos que nos caracterizan, y se trata de las prisas, esa impaciencia que nos induce a pretender que los procesos se aceleren para consumir menos tiempo del necesario, queremos robarle tiempo al tiempo, y que duda cabe que afectará restando calidad, eficacia y otros valores a toda obra o realización pretendida.
 
Y respecto al tema de las prisas se lee y escucha mucho en la red y otros medios sobre prácticas, ritos, filosofías y muchas otras opciones orientadas a acelerar el proceso de conseguir grados de espiritualidad y aumento del nivel de vibración para en un tiempo récord estar preparado para formar parte de la nueva humanidad de la “nueva era”, el estudio siempre es necesario pero debe ir acompañado de la práctica, de vivir la vida afrontando y resolviendo las circunstancias y situaciones que a modo de lecciones nos presenta la vida en el diario.
 
Desde muchos frentes se nos aconseja que "vibremos alto", según pienso y siento, el vibrar más alto no es algo que te lo propones y ya está, el ser mejor persona otro tanto de lo mismo, no vale decir, “a partir de hoy o este momento soy mejor persona” y ya se cumple, eso no funciona así, la fuerza propulsora para el mejoramiento personal y espiritual creo que debe de ser el amor y deseo de bien hacia todo y todos, comprendido, sentido y aplicado mediante la acción fraterna.
 
Si en verdad nos lo proponemos, se inicia un proceso de autoconocimiento, valoración, rectificación, superación, cambio y muchos otros trabajos de orden interno que llevan su tiempo y dedicación, y para todo este proceso es necesario el estar ilusionad@ en las metas a conseguir, y en la medida que se va consiguiendo, como consecuencia, va cambiando de forma natural la frecuencia vibratoria y otros valores y ello da lugar al aumento de nuestra calidad personal.
 
Repito la importancia de que toda iniciativa tenga como origen un ferviente deseo de bien hacia nosotros y los demás, porque entiendo que debe de ser el Amor, la fraternidad, la hermandad y otros valores orientados al bien propio y común la base o motivo que nos impulse a la conquista de todo cuanto necesitamos para mejorar y, por tanto, vibrar más alto, y en ningún caso las prisas por pertenecer a un mundo u otro, todo llega en su momento, ni antes ni después.
 
Pienso y siento que no hemos de preocuparnos ni tener prisas, si no estamos listos en el momento del cambio, nuestros padres nos ofrecerán un lugar de acorde a nuestro nivel, y con todas las opciones para seguir aprendiendo, progresando y con posibilidades de ser útiles a nosotros y los demás, cuando pretendemos caminar más rápido de lo que nuestras piernas nos permiten, lo más probable es que nos demos un buen “Morrazo” Todo tiene su ritmo que no conviene acelerar ni alterar.
 
No tengamos miedo por nada, el miedo entorpece y limita cualquier proceso, ni tampoco hemos de olvidar que la "sinfonía" que resuena en el Universo, es orquestada y dirigida por Dios Padre y Mamá Naturaleza, lo cual garantiza que todo acontecer obrará a favor y para bien de todo y todos. Un saludo y hasta siempre.

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