Viene
de la 1ª parte, en la que exponíamos lo necesaria que nos resulta la
enfermedad llegado su momento, y que solo es el lenguage o medio de información que utiliza
nuestro cuerpo, psiquis y demás para informarnos cuando se produce alguna anomalía, perturbación etc.
Si no
existiese la enfermedad, ¿Quién te avisaría cuando algo va mal?, y si nos
avisaran sin sentirnos mal, ¿le haríamos caso?, ¿dejaríamos de hacer lo que
estamos haciendo para atender el aviso?, creo que el noventa por ciento
seguiríamos en nuestros quehaceres y dejaríamos para cuando fuera oportuno el
tema de la salud, pero como el malestar nos agovia y molesta, y en algunos casos nos incapacita para seguir con las
cosas del diario, pues nos vemos obligados a atender con prioridad las
cuestiones de salud, porque el aviso lleva asociado, dolor o malestares varios,
según el caso y la gravedad del mismo, el que diseñó los cuerpos humanos sabía
que de no ser así, pocos llegaríamos a la edad adulta.
Y llegado
a este punto comprenderemos el porqué digo que la enfermedad es un bien
ignorado y mal valorado, cuando nos sentimos enfermos teníamos que estar
contentos y en agradecimiento al Creador por la perfección que existe en todo
lo que somos, y precisamente la ignorancia o desconocimiento de tales
realidades, y la falta de Amor verdadero, es la causa y punto de partida de nuestros
padecimientos por motivos de salud.
Casi
siempre que sentimos síntomas de que algo no va bien, tenemos tiempo para
averiguar de qué se trata y poner remedio, nuestro diseñador calculó todo con
bastante exactitud, otra cosa es nuestra voluntad y apoyo para que los procesos
de curación y restauración se cumplan en el menor tiempo posible, yo soy un
ejemplo de lo que acabo de decir, un auténtico desastre, me empleo en
cualquier otra cosa antes que de mi salud, pero he aprendido a no quejarme, y a
dar gracias cuando siento dolor o cualquier otra perturbación, física, psíquica
o de cualquier otra naturaleza, e incluso hasta donde puedo lo aguanto y
observo sin tomar calmantes, para tomar conciencia de lo que supone un daño
físico, psíquico, moral o espiritual, porque el dolor no solo puede ser físico,
a veces el moral o espiritual es mas duro de soportar.
Es bueno
y conveniente tomar conciencia con aceptación del mismo y a la vez
agradecimiento a la sabia naturaleza, porque cualquier tipo de dolor y la
intensidad del mismo, es por nuestro bien, aunque no lo comprendamos.
El cuerpo
físico es el medio de expresión y manifestación de todo lo que en conjunto
somos, por ejemplo, si estamos alegres, no es nuestro cuerpo el que está alegre
o triste, el estado anímico parte de nuestro Ser, (alma espíritu etc.) pero lo
hace manifiesto a través de nuestro cuerpo, utilizando formas y expresiones
diferentes según cada caso.
Cuando
nuestra alma siente dolor o angustia en nuestro cuerpo se producen cambios de
figuras, formas, gestos, muecas y muchas otras formas que informan con detalle
del estado anímico que tenemos en ese momento, y si de pronto nos informan que
el motivo por el cual sentíamos dolor y agobio, fue un error, el dolor y
angustia desaparecen y nuestro cuerpo cambia de configuración y vuelve a
expresar tranquilidad, alegría, etc.
Aunque
nuestro cuerpo este sano, equilibrado y con todas las garantías de salud, si
nuestra alma o psiquis están enfermas, los síntomas o avisos se manifestarán a
través del cuerpo, e incluso pueden llegar a perjudicarlo o hacer enfermar a
alguno o varios órganos o partes del mismo, sobre todo el sistema nervioso y
glandular, dando lugar a posibles desequilibrios y alteraciones de diversa naturaleza, e incluso emocionales y de conducta.
Cuando
estamos actuando de forma incorrecta en la forma de alimentarnos o en cualquier
otra forma de atenciones o trato sobre nosotros, el daño, perturbación o
agravio que se produce, tardará más o menos tiempo en hacerse presente, dependiendo de la gravedad
de cada caso, y si su forma de propagación es lenta o rápida, hay enfermedades
que avanzan de forma muy lenta, que nos vamos adaptando a los síntomas y apenas
nos damos cuenta de su existencia, y también las hay de efectos rápidos e
inmediatos.
Las
enfermedades de nuestro cuerpo físico, debido al avance de la ciencia médica y
medicina, están bastante controladas, pero cuando se trata de la psiquis la
cosa se complica porque a ésta le afectan las consecuencias derivadas del
pensar, sentir, elaboración de conceptos, etc., y guarda estrecha relación con
las características de nuestra personalidad, con todo lo bien y mal aprendido,
automatismos, vicios, costumbres, manías, aciertos y desaciertos, y todo esto
implica que para la elaboración de un diagnóstico fiable y efectivo, se
necesita de un especialista muy vocacional, especial y con un alto nivel de
capacitación, porque la cuestión suele ser delicada y muy complicada.
Continúa en la 3ª parte saludos.
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