Todos los humanos arrastran consigo su pasado lejano de animales: la astucia de unos, la brutalidad, la crueldad, la voracidad o la sensualidad de otros… Evidentemente, esta naturaleza animal es poderosa: tuvo milenios para fortificarse y ejercitarse porque ha vivido en condiciones muy difíciles. Observen todas las dificultades que los animales deben enfrentar para poder sobrevivir, encontrar su alimento, procurarse un refugio, conservarlo y protegerse de los demás animales… ¿Cómo quieren ustedes que después de haber vivido en semejantes condiciones, nuestra naturaleza instintiva sea ahora dulce, buena, clemente?
Pero hay que saber también que ella no representa la última etapa del desarrollo. La cuestión ahora consiste en trabajar en nuestras cualidades psíquicas y espirituales, a fin de hacerle frente a todas esas tendencias instintivas. Este es el problema que todos hemos de resolver.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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