Nadie atraviesa sus procesos de la misma manera ni al mismo tiempo. Lo que a una persona le puede tomar un día, a otra le puede llevar meses o incluso años. Todo depende del grado de conciencia que esa persona tenga para entender qué le está generando dolor, y de su capacidad para gestionar sus emociones.
Si en este momento estás atravesando uno , recuerda que está bien ir a tu propio ritmo. No te presiones. Llénate de momentos que poco a poco vayan mejorando tu estado emocional: actividades que te ayuden a cambiar la perspectiva de la situación o que simplemente te brinden el desahogo necesario.
Con el tiempo, verás las cosas con otros ojos, y ese proceso solo quedará como una experiencia que te hizo más fuerte. 
Texto: Mafer Roldan
No hay comentarios:
Publicar un comentario