Me querían dócil, sumiso y silente, pero mi alma siente que ese no soy yo.
Quiero gritar al viento que soy un tipo raro y diferente aunque esto no le guste a tanta gente.
Me querían asustar con crisis, virus y alguna adversidad, pero sé que esa no es la verdad.
Elijo salirme del camino y me importa un pepino lo que han de pensar porque solo yo conozco cuál es mi lugar.
Hay un grito de guerra en mi ser que me invita ya a florecer, a renunciar a espejismos para atreverme a ser yo mismo.
Algo
muy adentro me susurra que este es el momento, que me sumerja en la
calma en medio de esta turbulencia hasta romper el velo y dar con mi
verdadera esencia.
Aquí,
en el centro del pecho, siento que ya todo está hecho, que ya se asoma
la respuesta que diluye todo eso que infesta y que lo que sigue es una
fiesta, la gran fiesta de mi despertar.
Sé que pueden destruir hasta mis huesos, pero no soy nada de eso; soy una semilla estelar viajando por la infinita eternidad.
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