A veces, distanciarse no es huir, sino respirar. Cuidar tu salud mental también implica establecer límites, reducir el ruido, dejar de cargar historias ajenas y enfocarte en ti mismo.
No debes justificar tus decisiones a nadie por elegir tu bienestar. Tomarte distancia no te hace fría, egoísta ni débil; te hace consciente.
Cuando la mente se satura, el silencio es terapéutico. Cuando el corazón pesa, la soledad te permite organizar.
Y si en algún momento deseas volver a conectar, que sea porque lo deseas, no por obligación. Cuida tu bienestar.
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