Abandona
la idea de posesión. Abandona el "mío" y el "mi", porque nada es para
siempre. Lo que pierdes nunca en verdad fue tuyo. Si fuera en verdad de
tu propiedad no podrías perderlo, ni siquiera con la muerte. Sólo te fue
prestado, como todo en esta vida. Nada tienes realmente salvo tu propio
Ser. Ni siquiera tu cuerpo te pertenece, también es prestado y lo
tendrás que devolver a la Tierra. Entonces comprende esto y no te
aferres a nada. Abandona la ilusión de pertenencia.
No
te aferres a personas, ni a objetos, no te aferres a un auto, a una
casa, a tu familia, a tu pareja ni a tus proyectos. De donde vienes no
existe nada, sólo una paz celestial que te inundará por completo hasta
reducir tu ego a cenizas. Encuentra esa paz gozosa dentro de ti porque
es lo único que jamás perderás. Podrás así disfrutar de todo en este
mundo pero no sufrirás por nada cuando lo pierdas. Vivirás auto
satisfecho con la envolvente presencia de tu alma. Y serás feliz porque
no necesitarás nada para ser feliz: eso es la felicidad. Este es el
despertar espiritual.
-- Fernán Makaroff
No hay comentarios:
Publicar un comentario