La felicidad es el estado natural y autentico de la existencia, es vivir plenamente satisfecho por estar con vida.
El hombre, al pretender ser mejor de lo que es, se aleja
inconscientemente de ese estado natural y autentico para convertirse en
un ser superficial e infeliz.
El
hombre es libre de escoger entre ser feliz o infeliz. Sin embargo, esa
capacidad de ser libre viene acompañado de una responsabilidad de ser
autentico consigo mismo y al no aceptar esa responsabilidad y por querer
ser diferente se vuelve infeliz
El hombre feliz no busca una religión, una iglesia, ni unirse a ningún partido político, ni un grupo social para encontrarse consigo mismo, porque sabe que al aceptar y vivir el momento presente, es encontrar su verdadera identidad de ser quien es.
Si el hombre reconociera su identidad natural de existencia como felicidad, no necesitaría de nada ni de nadie para vivirla, lo experimentaría en el silencio y quietud de la mente.
El hombre feliz, no critica ni juzga a nadie, acepta y vive en paz, porque sabe que cada ser humano vive su propia experiencia individual, sin tratar de controlar la vida de nadie, y es consciente que al único que puede controlar es él mismo.
Solo el hombre infeliz busca constantemente la felicidad en algo o en alguien, sin saber que todo lo que encontrara en su búsqueda es división y violencia.
El hombre infeliz busca un Dios para poder enfrentar a su miedo de no saber quien es, sin darse cuenta de que toda su búsqueda está basado en el reconocimiento y aceptación de él mismo.
La felicidad, que es el estado natural de la existencia, no es un objetivo para alcanzar, sino una vivencia para experimentar en la autenticidad de ser uno mismo con la vida
El hombre feliz no busca una religión, una iglesia, ni unirse a ningún partido político, ni un grupo social para encontrarse consigo mismo, porque sabe que al aceptar y vivir el momento presente, es encontrar su verdadera identidad de ser quien es.
Si el hombre reconociera su identidad natural de existencia como felicidad, no necesitaría de nada ni de nadie para vivirla, lo experimentaría en el silencio y quietud de la mente.
El hombre feliz, no critica ni juzga a nadie, acepta y vive en paz, porque sabe que cada ser humano vive su propia experiencia individual, sin tratar de controlar la vida de nadie, y es consciente que al único que puede controlar es él mismo.
Solo el hombre infeliz busca constantemente la felicidad en algo o en alguien, sin saber que todo lo que encontrara en su búsqueda es división y violencia.
El hombre infeliz busca un Dios para poder enfrentar a su miedo de no saber quien es, sin darse cuenta de que toda su búsqueda está basado en el reconocimiento y aceptación de él mismo.
La felicidad, que es el estado natural de la existencia, no es un objetivo para alcanzar, sino una vivencia para experimentar en la autenticidad de ser uno mismo con la vida
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