Hay momentos en los que aparece una voz en la mente.
Una voz que no trae calma.
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Muchas personas piensan que esa voz es simplemente su mente.
Pero las tradiciones espirituales antiguas hablaban de algo diferente.
Decían que cuando la mente está cansada o herida…
aparecen sombras interiores.
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Susurran.
Y lo hacen siempre de la misma forma:
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Con el tiempo, si nadie nos enseñó a reconocer esas sombras…
terminamos creyendo que esa voz somos nosotros.
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Detenerse.
Respirar.
Y observar esa voz sin dejar que gobierne la mente.
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algo cambia.
La presión baja.
El ruido se debilita.
Y la mente empieza a recuperar silencio.
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no es que le digan que “se calme”.
Es encontrar un espacio donde pueda entender lo que está viviendo y aprender a recuperar su paz interior.
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