No importa qué tan valioso sea tu trabajo o qué tan noble sea tu intención, siempre habrá alguien con el dedo índice levantado listo para juzgar, señalar o decirte que "no sabes nada". La verdadera maestría de Marco Aurelio no estaba en su corona, sino en su capacidad de entender que el ruido externo solo tiene el poder que tú le otorgas. 

Decía Marco Aurelio:
"Al amanecer, prepárate para decirte: hoy me toparé con gente entrometida, ingrata, insolente, envidiosa y egoísta. Todo ello les sucede por ignorancia de lo que es bueno y lo que es malo.". 

Así que deja que hablen los expertos en todo y arquitectos de la nada, que sus palabras no estarán a la altura de tus actos
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