Buenos días gente, ¿que tal va la vida? ¿somos amantes y buenos compañeros de nosotros mismos? ¿o andamos divorciados y mal avenidos?.
En nuestra vida ocurren cosas y casos que apenas nos enteramos ni le concedemos importancia, pero que si que la tiene, en todas las relaciones para que gocen de buena salud, estabilidad y esperanza de futuro, es condición indispensable la confianza y el respeto a las personas y a las diferencias personales, pues se sabe que todos somos diferentes pero auténticos.
Pero sabido es que la más importante de todas las relaciones que se puedan llegar a establecer es la de con nosotros mismos, de ella depende en buena parte nuestra salud, fortaleza, estabilidad, equilibrio, una sana autoestima y nivel de satisfacción, y es condición indispensable que seamos nuestros mejores amigos y amantes para que exista una perfecta cohesión, integración y armonía entre todo lo que conforma la persona en sí.
En esta nuestra sociedad son muchas las personas que no se aceptan ni valoran como son, desean lo que no tienen y lo que tienen le andan a poner faltas y no lo valoran.
Estamos casi todos muy mecanizados, influenciados e hipnotizados por el consumo y su contundente maquinaria de propaganda, y a causa de ello andamos estableciendo comparaciones personales y de tenencias y estamos en continua competencia los unos con los otros, el egoísmo necesita sentir estar a la altura o por encima de otros, tanto en lo económico como de imagen, y muchos otros inventos sociales que al atenderlos y valorarlos como realidades auténticas, necesarias y fundamentales nos alejan de nuestra realidad.
Cuando no nos aceptamos como realmente somos y con lo que tenemos, aparece la confrontación y lo que yo llamo “el divorcio íntimo”, porque deseamos separarnos y alejarnos de realidades que forman parte de nosotros o nuestro equipaje, y en su lugar deseamos algo que hemos visto o nos han dicho que es lo ideal para estar a la moda o según las exigencias de cánones establecidos por la sociedad y otros montajes de consumo.
Los divorcios en los casos de las parejas disfuncionales, a veces son necesarios, pero con nosotros mismos son improcedentes y nos conducen a estar fraccionados por falta de aceptación integral, se daña mucho la autoestima y el “amor propio” y todo ello nos conduce a diversas patologías y enfermedades psíquicas y afectivas con sus padecimientos.
La sugerencia del día es la valoración y aceptación integral y muy importante, nunca y bajo ningún concepto hagamos comparaciones de ningún tipo con otras personas, todos somos diferentes y nuestra vida y sus condiciones también lo es, si queremos optar a ser felices es imprescindible el aceptarse y amarse como somos y con lo que tenemos, y si hay algo que deseamos, pues se adquiere o conquista si contamos con lo necesario para ello, pero lo primero la aceptación, valoración y amor propio, hablo desde la experiencia. Un saludo.
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