Sí... Las personas encadenadas a la Tierra tienen sus tesoros en ella.
Todas ellas han dejado algo atrás.
Puede
que no siempre sea dinero; pueden tener otros lazos en la tierra,
alguien del que ellas creen ser dueñas como su esposa, su esposo, sus
niños
Su idea es que: porque te amo, tienes que hacer lo que yo quiero.
No consideran que la persona que aman tenga ningún derecho.
Más
tarde cuando fallecen, esa relación continúa, y se esfuerzan en
impresionar a los que aman, en mantenerse cerca de ellos, y estar en su
compañía tanto como les sea posible.
La gente dueña de Casas, tierras y otras cosas parecidas, están muy apegadas a ellas, son las peores.
Vemos
en algunas ocasiones que esas personas están cuidando una caja en donde
tienen gran cantidad de valores y bonos. Entonces los herederos vienen y
toman los bonos y se ríen del viejo tonto para acumular su dinero.
O puede ser gente que ha vivido para la sociedad.
Tienen joyas, vestidos y otras cosas.
Todavía
las quieren y sienten que no pueden partir sin ellas; por consiguiente
están atados a la tierra tanto tiempo como mantengan ese sentimiento.
Lo mejor es regalarlo todo.
Por
supuesto tenemos que cuidar de no colocarnos en una posición en la que
la gente a quien le hacemos esos regalos nos pongan en la calle y nos
haga estar, en nuestra vejez, totalmente necesitados.
Pero
si tenemos buen juicio, cuando comprendemos que hemos vivido nuestra
vida hasta el fin de su utilidad, podremos decir: he aquí estas cosas,
ya no me sirven más, y yo ya estoy llegando al fin; ¿dónde puedo hacer
el mayor bien con ellas, quién las podrá apreciar mejor, o a quién puedo
ayudar a establecerse en algún negocio de manera que pueda hacer algo
por sí mismo?
O
bien podemos encontrar otros modos parecidos para disponer de nuestras
cosas. También, en relación con nuestros afectos, debiéramos mantenernos
con el necesario dominio para no amar a nadie con amor desordenado, tal
como el que hace ídolos de los demás y los pone ante todas las otras
cosas.
Si
de esta manera nos liberamos de todos los lazos terrestres, estamos
listos para partir, y somos como la semilla madura que cae de la fruta.
Si
estamos libre de lazos terrenales, sean financieros, personales, o los
que fueren, no podremos quedar atados a la tierra. Empero, si las gentes
han cometido crímenes, en algunas ocasiones están inevitablemente
apegados a la tierra por asociación con los lugares en donde fueron
cometidos y por tratar de deshacer el mal que fue hecho.
~Templo Místico.
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