Al final de cada reencarnación, es el Espíritu animador dentro de la envoltura física el que sobrevive a la muerte física.
Este es el TÚ que no puede morir.
El nacimiento NO es un comienzo, sino, una Continuación y la muerte NO es el final.
La muerte, a sido estudiada sistemáticamente durante el siglo XIX por investigadores y científicos en diversos campos.
La cosecha de este esfuerzo a proporcionado un sinfín de fascinantes descubrimientos que conducen a 4 conclusiones inevitables:
1. Los seres humanos sobreviven a la muerte física.
2.
Éstos continúan existiendo después de la muerte en diversos estados de
conciencia y creatividad en un reino que los seres humanos encarnados
normalmente no perciben, a no ser que sean médiums.
3.
Este reino se abandona periódicamente cuando el individuo se reencarna
en un cuerpo nuevo, en cuyo momento todo recuerdo del mismo, y de vidas
pasadas, se borra.
4.
Las reencarnaciones sucesivas no ocurren al azar, sino que parecen
estar unidas por una fascinante Ley Causativa, causa-efecto.
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