sábado, 8 de octubre de 2022

EL SENTIMIENTO DE SOLEDAD Y LA BAJA AUTOESTIMA (Por Emma Fernandez)

 En este mundo, nos guste o no, nos ha tocado estar solos. Nacemos, vivimos y morimos solos, sin estar pegados físicamente a nadie. Puede ser que tengamos a gente alrededor que nos quiere mucho, personas que estarían dispuestas a dar sus vidas por nosotros (como algunos padres por sus hijos). Pero, si un día nos estamos ahogando en el medio del mar y estamos completamente solos, tendremos que valernos por nuestros propios recursos para sobrevivir.
Lo que quiero decir con esta metáfora es que, solamente podemos contar con nosotros mismos. Somos los únicos que pasamos 24 horas al día los 365 días del año en nuestros cuerpos. Nadie más lo puede hacer, aunque quiera. Por lo tanto, es muy importante trabajar nuestros recursos y herramientas internas para que, pase lo que pase, podamos tirar para adelante, sin contar con nadie más (al menos, sin esperarlo). Porque la vida da muchas vueltas, todo puede cambiar en un segundo y no podemos contar para siempre con aquellos que creemos que estarán ahí.
Cuando una persona se acusa de baja autoestima, busca el amor, reconocimiento o apoyo en los otros, de manera que depende de ellos para estar bien, emocionalmente hablando. Cuando en algún momento, la persona se siente sola, aun así estando “rodeada” de gente, es muy probable que tenga una baja autoestima, porque el buscar la seguridad en los demás es algo que nunca nos llena del todo, porque los demás, simplemente, no pueden adoptar este papel. El sentirnos bien, felices, seguros, tranquilos, sólo lo podemos conseguir cuando estamos bien con nosotros mismos. Es por este motivo, que personalmente, relaciono el sentimiento de soledad, en estos casos un poco más inexplicables, con la baja autoestima.
EL MIEDO A LA SOLEDAD, ¿CÓMO SE SOLUCIONA?
En terapia, para poder dar solución a esta demanda, trabajaremos, entre otras cosas, la autoestima: el conocernos a nosotros mismos y a nuestro entorno, pero un conocimiento “real”. Promoveremos la actitud proactiva, el “llevar las riendas de nuestra vida” y ser protagonistas principales de la misma. Impulsaremos una actitud de compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás. Propiciaremos la legitimación personal, la aceptación hacia uno mismo y la responsabilidad. Solamente de esta forma, seremos capaces de empezar a combatir la tristeza, la pena o el sentimiento de soledad, cuando nos aceptemos y nos queramos a nosotros mismos sin condiciones, tal y como somos y aceptemos la verdad de que debemos cuidarnos, con nuestros recursos y estrategias personales, sin esperar que otros lo hagan por nosotros.
________________________________________
Helena Romeu Llabrés

No hay comentarios:

Publicar un comentario