En este mundo, nos guste o no, nos ha tocado estar solos. Nacemos,
vivimos y morimos solos, sin estar pegados físicamente a nadie. Puede
ser que tengamos a gente alrededor que nos quiere mucho, personas que
estarían dispuestas a dar sus vidas por nosotros (como algunos padres
por sus hijos). Pero, si un día nos estamos ahogando en el medio del mar
y estamos completamente solos, tendremos que valernos por nuestros
propios recursos para sobrevivir.
Lo que quiero decir con esta
metáfora es que, solamente podemos contar con nosotros mismos. Somos los
únicos que pasamos 24 horas al día los 365 días del año en nuestros
cuerpos. Nadie más lo puede hacer, aunque quiera. Por lo tanto, es muy
importante trabajar nuestros recursos y herramientas internas para que,
pase lo que pase, podamos tirar para adelante, sin contar con nadie más
(al menos, sin esperarlo). Porque la vida da muchas vueltas, todo puede
cambiar en un segundo y no podemos contar para siempre con aquellos que
creemos que estarán ahí.
Cuando una persona se acusa de baja
autoestima, busca el amor, reconocimiento o apoyo en los otros, de
manera que depende de ellos para estar bien, emocionalmente hablando.
Cuando en algún momento, la persona se siente sola, aun así estando
“rodeada” de gente, es muy probable que tenga una baja autoestima,
porque el buscar la seguridad en los demás es algo que nunca nos llena
del todo, porque los demás, simplemente, no pueden adoptar este papel.
El sentirnos bien, felices, seguros, tranquilos, sólo lo podemos
conseguir cuando estamos bien con nosotros mismos. Es por este motivo,
que personalmente, relaciono el sentimiento de soledad, en estos casos
un poco más inexplicables, con la baja autoestima.
EL MIEDO A LA SOLEDAD, ¿CÓMO SE SOLUCIONA?
En terapia, para poder dar solución a esta demanda, trabajaremos, entre
otras cosas, la autoestima: el conocernos a nosotros mismos y a nuestro
entorno, pero un conocimiento “real”. Promoveremos la actitud
proactiva, el “llevar las riendas de nuestra vida” y ser protagonistas
principales de la misma. Impulsaremos una actitud de compasión hacia
nosotros mismos y hacia los demás. Propiciaremos la legitimación
personal, la aceptación hacia uno mismo y la responsabilidad. Solamente
de esta forma, seremos capaces de empezar a combatir la tristeza, la
pena o el sentimiento de soledad, cuando nos aceptemos y nos queramos a
nosotros mismos sin condiciones, tal y como somos y aceptemos la verdad
de que debemos cuidarnos, con nuestros recursos y estrategias
personales, sin esperar que otros lo hagan por nosotros.
________________________________________
Helena Romeu Llabrés
sábado, 8 de octubre de 2022
EL SENTIMIENTO DE SOLEDAD Y LA BAJA AUTOESTIMA (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario