“La difícil decisión de elegirnos a nosotros mismos.”
Muchas veces la vida nos pone en situaciones difíciles, una de ellas… elegirnos como prioridad.
Y por qué es difícil? Porque estamos acostumbrados a poner a los demás por encima de nuestras propias necesidades.
Elegirnos como prioridad requiere romper con creencias limitantes, con viejos hábitos, con roles familiares, con estilos de crianza y de vida. Romper con todo esto requiere de valor y fortaleza pues todo cambio, toda transformación… duele.
Y por qué tendría que ser doloroso? Porque la culpa, consciente o inconsciente, nos lleva a creer que no somos merecedores de amor, respeto, consideración.
Volvernos nuestra propia prioridad no nos vuelve egoístas, nos hace libres. Libres para responsabilizarnos de nuestras emociones, necesidades y deseos. Libres para elegir lo mejor para nosotros, sin que eso afecte a los demás. Libres para no asumir responsabilidades y obligaciones ajenas. Libres para disfrutar y disfrutarnos. Libres para amarnos y respetarnos como nadie más en el mundo podrá hacerlo.
El primer paso no será sencillo, e incluso, realizarlo podría resultar doloroso, pues quizás implicará tomar distancia de las personas que amamos y que en ese momento no nos suman.
Esto no es abandono, es distanciamiento en la cercanía.
Aprendamos a escuchar nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestras sensaciones. Tienen tanto que decirnos y han vivido por tanto tiempo relegados que necesitaremos reconectar nuevamente con cada parte de nuestro ser.
Atrevámonos a romper con todo lo que no nos brinde paz, tranquilidad, serenidad. Eso nos hará valorar la soledad, no esa que nos hace sentir solos aún con compañía; sino la que nos lleva a apreciarnos y disfrutar de nuestro espacio.
Reencontrémonos. Hagamos lo necesario para volver a nosotros mismos, a nuestro interior, con nuestra esencia. Pero hagámoslo con sinceridad y honestidad, de lo contrario no podremos ser felices ni con nosotros ni con los demás.
Elijámonos como prioridad, y todo lo demás …tomará su lugar. Lucía Argoytia… tu psicóloga de cabecera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario