No e fácil reconocer que uno es tóxico. Generalmente, siempre es el otro. Así te pasas la vida creyendo que los demás te lastiman y tú eres una pobre víctima inocente. Tengo dos noticias para darte: una mala y una buena. Empecemos por la mala. Si, probablemente tú eres una persona tóxica. Una persona con la autoestima baja suele ser tóxica. Porque su miedo a perder al otro y a quedarse nuevamente sola, la llevan a permitir cosas en la relación que no tendría que permitir. Porque la necesidad de amor genera celos, control, posesividad, sometimiento y discusiones. Porque el que no se ama no sabe poner límites, ya que no se escucha ni se respeta a sí mismo.
Un corazón herido sólo atrae a otro corazón herido. Esto quizás te duela, pero también te puede liberar. No es más culpable el que golpea que el que se deja golpear. Ambos vibran en una misma frecuencia, en este caso, la energía de la violencia. Sólo una persona emocionalmente sana puede atraer a alguien incapaz de lastimarla, pues todo es vibración y correspondencia.
La buena noticia es que si reconoces tu toxicidad puedes sanar esa parte de ti que atrajo a esas personas y experiencias a tu vida y construir finalmente una relación maravillosa de alta frecuencia. Sólo tienes que decir: “Sí, yo atraje todo esto”; “Si, yo tengo miedo que me vuelva a suceder lo mismo”; “Si, yo quiero sanar mi autoestima”; “Si, yo cerré mi corazón porque me lastimaron". Entonces, el pasado no habrá sido en vano. Habrá cumplido su verdadero propósito: crecer para volver a ser tú mismo.
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