miércoles, 5 de julio de 2023

SOBRE ADICCIONES (Por Trascender Espiritual

 

Las personas no son adictas a las drogas y al alcohol. Son adictas al escape de su realidad.
Comida, alcohol, drogas, cigarro o sexo: esto es lo que se esconde detrás de tus adicciones.
Cuando te paras y te escuchas, te das de bruces con un vacío existencial que intentas llenar a toda costa.
Mirar en el interior de uno mismo y escucharse puede llegar a dar mucho miedo. Encontramos heridas que no entendemos muy bien cómo han llegado ahí y tampoco tenemos muy claro qué hacer con ellas. Así que las tapamos, las ignoramos, pensamos que si no las miramos, tarde o temprano, acabarán por desaparecer. Pero, lo que ocurre en realidad, es que al no mirarlas de frente y ni dedicarles tiempo y atención para sanarlas, nos acaban metiendo una y otra vez en el mismo tipo de situaciones dolorosas, lo que a su vez las hace más grandes y cada vez más difíciles de esconder.
Tenemos muchas maneras de no escucharnos, desde comernos una bolsa de patatas fritas, poner una pelicula detrás de otra, pasarnos las horas mirando el móvil e, incluso, formas mucho más autodestructivas como el sexo sin control, el alcohol u otras drogas. La cuestión es evadirse. Si hay una voz en tu interior diciendo que algo le duele o no le gusta, la solución es crear más ruido para no seguir escuchando esa verdad.
No sabemos quienes somos.
A lo largo de la vida vamos teniendo experiencias y sacando conclusiones sobre cómo somos, lo que nos gusta, lo que queremos ser o conseguir en la vida. Pero demasiadas veces estas conclusiones son superficiales y tienen poco que ver con nuestra esencia. Sino más bien, lo que esperaban nuestros padres, abuelos, la sociedad en la que vivimos, etc.
Cuando no te escuchas a ti mismo de verdad, sientes un vacío en tu interior y nada parece llenarlo. Por eso buscas huir de esa sensación escondiéndola con ruido mental, con sustancias o conductas. La adicción es algo que haces o que tomas, que aumenta los niveles de dopamina en tu cerebro, es decir, con lo que disfrutas. Esto calmará momentáneamente tu angustia y te dará una sensación de bienestar pero te alejará de escuchar qué es lo que tiene que decirte esa sensación. Qué es lo que necesita de ti tu cuerpo o tu mente para curar esa herida. Cuando vuelvas a conectar con el vacío o la incomodidad, volverás a necesitar eso externo a ti para que te calme y llegarás a depender de ello.

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