Buenos días gentes, ¿que tal vais llevando la vida y sus ingredientes?, yo lo llevo muy bien, y en mis proyectos inmediatos esta el aceptar todo lo que hasta mí llegue o marche, sin dejar de analizar y controlar, que para eso está la cabeza, la vida, entre otras cosas, en un continuo intercambio de cosas y casos, unas van llegando y otras van marchando, es igual que cuando vamos caminando, va quedando atrás lo visto y conocido, y nos vamos adentrando en lo desconocido y pendiente por ver.
Si
nos resistimos a dejar atrás lo conocido, o a adentrarnos en lo
desconocido,
ambas cosas hacen que nos detengamos en el caminar, cuando nos referimos
a la
vida, si nos apegamos demasiado a personas u otras cosas, cuando llegue
la hora
del cambio nos lo vamos a pasar mal. ¡Nada es para siempre! ¡Todo está
en
movimiento continuo!, esto quiere decir que si nosotros nos negamos a
avanzar
siguiendo las corrientes de los procesos de nuestra Madre Naturaleza, de
una
forma u otra seremos arrastrados por la corriente de la vida, igual que
el leño
es arrastrado por la corriente del río.
Una de las personas afirmaba con rotundidad: “es que si yo veo desorden, “me deprimo”, si no me demuestran lo que me tienen que demostrar, “me deprimo”, es que si a mí me hablan de tal o cual manera, “me deprimo”, es que con este tiempo no queda más remedio que deprimirse, y me deprimo, y si nó, me vuelvo a deprimir, y me enfado, y esto o aquello es para aburrirse, y bla, bla, bla. Alguna otra persona le daba la razón y otros guardábamos silencio que a veces resulta muy oportuno.
Aunque algunos de nosotros ya somos adultos, e incluso ancianos, guardamos en nuestro subconsciente como un recurso muy efectivo, aquellas prácticas de chantaje que tantos logros nos permitieron, y no dudamos en usarlas siempre que pedimos o solicitamos algo y no somos atendidos, o no estamos satisfechos con el acontecer del momento, y en los casos de personas caprichosas, nos atrevemos a chantajear hasta la propia vida, reprochandole lo que nos ofrece, y volviendole a reprochar lo que queremos que nos dé, y no nos lo da, estas personas aunque posean de todo, siempre les falta algo, y si le dan ese algo, es diferente a como ellas lo prefieren, y por eso se deprimen, se sienten muy mal, nadie las comprende, la vida es cruel, Dios las tiene olvidadas, este mundo es un infierno, no hay amor, y bla, bla, bla.
Estas personas por su ignorancia y egoísmo, y con su propia energía fabrican un infierno
particular,
se meten dentro de él y siempre encuentran un motivo para permanecer en él, siempre culpan a alguien o algo que no encaja en sus parámetros o caprichos.
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