miércoles, 6 de septiembre de 2023

PERDONAR A QUIEN TE HIZO DAÑO (Por Tere Torres)

 Como ves, al igual que todos cometemos errores, todos tenemos la capacidad de perdonar y de darnos cuenta de que (casi) nada es tan importante como para no hacerlo.
Además de saber que un día tú también necesitarás que te perdonen, porque tú también te equivocarás y le harás daño a alguien. E incluso, aunque no te arrepientas, habrá quien sepa perdonarte.
Así que, si has decidido que te mereces perdonar a esa persona a la que estabas guardando rencor, así puedes conseguirlo...
1.Querer perdonar. Parece obvio, pero no lo es. Hay quien dice que no es capaz de perdonar, pero en el fondo es que NO QUIERE, porque disfruta dándole vueltas a lo que le han hecho, sintiéndose una víctima o juzgando al otro… Porque elige quedarse atado al rencor en vez de elegir perdonar.
No hace falta que sepas cómo perdonar a alguien; ES MUCHO MÁS IMPORTANTE QUE QUIERAS HACERLO.
2.Aceptar tus sentimientos. Acepta que no recibiste lo que esperabas y acepta cómo te sientes, no pretendas cambiarlo. Acepta la rabia, la frustración y, sobre todo, la tristeza, porque esa es la verdadera emoción cuando alguien nos hace daño. Todas las demás son secundarias.
Y, (esto es muy efectivo) ESCRIBE TODO LO QUE SIENTES HACIA ESA PERSONA, Y CUANDO HAYAS TERMINADO, CUANDO YA NO TE QUEDE NADA POR ESCRIBIR, QUEMA EL PAPEL.
3.Renunciar a la necesidad de que te traten bien. ¿Sabes lo importante que es renunciar para poder sentirnos bien con los demás y con nosotros mismos? Por ejemplo, si alguien se te cuela en la cola del supermercado, renunciar a la necesidad de que las cosas sean justas y de que todo te salga bien.
4.Comprender. Esa persona lo hizo lo mejor que pudo en ese momento, como tantas veces lo habrás hecho tú. Para ello ni siquiera necesitas que te dé explicaciones, simplemente aceptar que no es perfecta…
Ponte en su lugar, comprende por qué pudo comportarse de esa manera, a qué podía tener miedo, qué intentaba proteger, qué placer perseguía o qué dolor pretendía evitar…
Busca sentir compasión hacia esa persona, lo mismo que puedes sentirla hacia ti mismo cuando eres tú a quien has de perdonar.
Por ejemplo, si un amigo no estuvo pendiente de ti cuando murió tu padre y eso te dolió, puedes elegir entre ir por el camino del resentimiento, tomar distancia y no querer ver más a esa persona, o entender qué le pasó para que no pudiera cumplir con tus expectativas y no estuviera cuando le necesitabas…
Piensa que no sabes por lo que estaba pasando esa persona, que no sabes cómo se sintió, si no supo cómo responder o cómo tratarte en una situación así, si no se dio cuenta de cuánto la necesitabas… Cuánto más puedas comprender y ponerte en su lugar, más fácil será que puedas perdonarle.
Recuerda que las personas a veces somos torpes, que decimos algo que no queremos decir, que somos inmaduras y no sabemos cómo comportarnos en situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort… Que no todos tenemos el mismo nivel de conciencia, que no todos sabemos afrontar de la misma forma los obstáculos que la vida nos va poniendo en el camino, que no todo es blanco o negro y que no siempre es tan sencillo…
Y, muy importante, no interpretes, no saques tus propias conclusiones y no pienses que alguien ha hecho algo con mala intención sólo porque tú no seas capaz de verle la buena.
5.Rebajar tus expectativas. Date cuenta de lo que le estabas pidiendo a esa persona, de las expectativas que tenías hacia ella, y rebájalas. Aunque el otro sea el que no ha cumplido con tus expectativas, éstas las elegiste tú.
Por ejemplo, imagínate que le guardas rencor a tu padre porque no ha sido el padre que habrías deseado. ¿Qué esperabas de él? ¿Qué expectativas no cumplió? ¿Qué sería diferente para ti si no hubieras esperado eso de él? ¿Cómo podrías liberarte de este resentimiento? ¿Cómo podrías perdonarle por no haber sido el padre que esperabas?
Y, si tienes oportunidad y quieres hacerlo, estaría bien que le dijeras a esa persona a la que guardas rencor lo que esperas de ella, además de decirle que la perdonas por no haber sabido o no haber podido darte eso en el pasado. Y, también, que la aceptas como es (especialmente con los padres, esto es muy importante).
6.Decirle al otro lo que te ha dolido. Con respeto, siendo claro, honesto, mostrando tu dolor y dejando ver tu vulnerabilidad (todos somos vulnerables y todos sufrimos cuando alguien nos hace daño, por si aún hay quien cree que puede aparentar que a él le da lo mismo…).
7.Desearle lo mejor. Este paso es de los más complicados, lo reconozco, pero merece la pena. Consiste en que desees que a esa persona le pasen cosas buenas y que la vida le traiga alegrías… Incluso que puedas darle las gracias, de corazón, por todo lo que esta experiencia te ha enseñado.
Por ejemplo, gracias a que mi padre fue tan estricto y exigente conmigo yo he conseguido superarme, valorarme y sentirme a gusto conmigo misma.
Y, esto ya es para nota, también puedes decir en voz alta que le perdonas, varias veces seguidas.
8.Pasar página. Como consecuencia de los pasos anteriores llega un momento en el que pasas página, en el que ya no sigues esperando una disculpa y ya no necesitas ver sufrir al otro. Ya no necesitas seguir hablando del tema ni echándoselo en cara una y otra vez.
Sabes que has perdonado porque ya no sientes esa herida y el otro ya no te provoca esa reacción emocional… Eres capaz de mirar hacia adelante y, aunque no hayas olvidado (porque no hay un aparatito que extraiga eso de tu memoria), al menos puedes avanzar… Y lo has hecho por ti, porque querías liberarte.
Después ya verás si quieres volver a confiar en esa persona, si quieres que siga a tu lado o si prefieres alejarte de ella…
9.Valorarte. Valora que has llegado hasta aquí y que has sido capaz de perdonar. Que estás dispuesto a dejar de vivir desde la víctima, a hacerte responsable y a pasar página. En definitiva, felicítate porque has hecho algo más que quedarte anclado en el rencor. Y lo has hecho por ti.
10.Dejar pasar el tiempo… Si alguno de estos pasos no te ha funcionado y no has conseguido perdonar, no te exijas. Acéptalo y acéptate. Date tiempo, no pasa nada. Perdónate también por no poder perdonar… Tal vez eso llegue más adelante… Es cierto que en teoría deberíamos ser capaces de perdonarlo todo, pero no siempre es posible…
Recuerda que detrás de la oscuridad siempre se enciende una luz, que detrás de las nubes siempre está el sol y, sobre todo, que de ti depende decidir ser feliz a pesar de lo que te hayan hecho.
(Extracto).

No hay comentarios:

Publicar un comentario