viernes, 13 de octubre de 2023

LA CULPA Y EL CULPABLE 2ª Parte (Por Jpsé Miranda)

 

Viene de la 1ª Parte.     No podemos ni debemos ir por el mundo culpando a los demás, ni permitiendo que nos culpen sin causas importantes que lo justifiquen, y aún así, nunca nos olvidemos de que no somos jueces de nadie, a veces es mucho más rentable y ético el invertir el tiempo en mejorar algunos aspectos de nosotros y nuestra vida, que eso sí que es a nosotros a quien corresponde.
 
Y ahora vamos a hablar un poco del término “castigo”, cualquier sentencia o condena no significa ningún tipo de castigo, la condena es la estimación aproximada del agravio como resultado de una acción o hecho, y que el ejecutor del mismo deberá pagar o cumplir, con el objeto de compensar daños a terceros, o prevenir posibles reincidencias, como es el caso de las personas violentas y dañinas, que se les priva de la libertad durante un tiempo con el propósito de que reconozcan sus errores y no vuelvan a reincidir en los mismos actos, pero ninguna de estas condenas significa castigo alguno, el castigo creo que se aplicaba en tiempos pasados, que algunas de las condenas consistían en un numero determinado de latigazos, o algunas otras formas de castigo físico, mental o afectivo.
 
Esta claro pues, que cualquier tipo de condena no significa castigo alguno, significa pagar lo que se rompió, lo que se robó, lo que se estafó, y muchas de ellas llevan periodos de privación de la libertad, para que la valoremos y aprendamos a hacer un uso correcto o aproximado de la misma, sin dañar ni perjudicar a otras personas o cosas.
 
En esta sociedad habemos todavía personas que tenemos el programa antiguo, y nos gusta castigar y que nos castiguen, pero sobre todo castigar, yo he presenciado y participado en algunas disputas, que en ocasiones el motivo era casi insignificante, pero según el volumen y sentido de la disputa, lo que se buscaba era un culpable para castigar, ocurre igual que ha muchas parejas, que a veces celebran grandes disputas por cosas sin importancia, pero si toca pelea hay que pelear, el motivo es lo de menos, y si no existen, nos lo inventamos.
 
Cuando se produzca un daño o perjuicio y conozcamos a la persona culpable, no tenemos ningún derecho a verter sobre ella calificativos ni gestos de menosprecio, ofensas o cualquier otro tipo de maltrato psicológico, afectivo, etc., la condena que la ley le impondrá, es el pago del error cometido, y si ha pagado es merecedora de todo el respeto y de que se le vuelvan a dar nuevas oportunidades de demostrar que aprendió la lección.
 
En el caso de que apreciemos de que la justicia no ha funcionado correctamente, se puede volver a intentar, y si aún así tampoco funcionara, no olvidemos que muy por encima de todo lo terrenal está lo espiritual, y que aquí la ley se puede esquivar, confundir, a veces comprar, y otras veces no es todo lo justa que debiera, porque hay unos márgenes que depende de cómo se apliquen, cambia el veredicto o condena, pero en lo espiritual no existe ningún tipo de error, ni favoritismos, todo cuanto somos en pensamiento, sentimiento y obra, propicia una realidad energética, que es como un código de barras, cuando partimos de este mundo y llegamos a nuestro próximo destino, pasamos ante el “lector de la naturaleza” lee nuestro código y dice lo que hay, y lo que hay es lo que hay, no hay menos ni más, tanto si nos gusta como si no.

 Vuelvo a repetir aunque sea pesado, que todos sin excepción somos culpables de algo, porque todos somos aprendices de la vida, y en tanto no hemos aprendido, cometemos errores que nos afectan a nosotros, y muchas veces también a los demás, y cuando esto ocurre, el que nos reclamen y obliguen a pagar lo que hemos roto, esta dentro de lo correcto, pero si aún por encima nos ponen calificativos, nos señalan, nos marginan, etc., a eso no hay derecho.
 
Hay otro aspecto muy importante cual es el hecho de culparnos a nosotros mismos, o la auto-culpación, este proceder no es que sea de lo mas habitual, porque la tendencia es casi siempre el culpar a los demás, pero como todas las cosas, cuando se hace en sentido positivo, produce bien, pero cuando lo hacemos de forma incorrecta puede ser muy nocivo para nuestra salud mental, afectiva y física, y a continuación voy a aclarar todo este lío.
 
Cuando nos culpamos en sentido positivo, me refiero a aceptar nuestra culpabilidad siempre que actuamos en error y obra en perjuicio de algo o alguien, pero muy importante, el aceptar la culpa respecto a algo, no significa el auto-castigo, aceptamos que somos culpables de algo, averiguamos las consecuencias, y nos disponemos a reparar o enmendar el agravio al que haya dado lugar nuestro error, cumplimos con responsabilidad nuestro compromiso de reparación, y tomamos buena nota para que no se repita el caso, y eso es todo, nada de martirizarse, castigarse ni dar lugar y curso a sentimientos que puedan dañar nuestra autoestima.
 
Y cuando nos culpamos en sentido negativo, me refiero a los casos en que la persona se culpa incluso mas de lo necesario y se aplica el castigo de inmediato, y a veces sin previo juicio de valoración de daños y perjuicios, dañándose a sí misma en su autoestima y perjudicando su salud física, moral y afectiva, estos casos como dije en líneas atrás, no son de los más frecuentes, pero es muy necesario el prestarle atención, porque las personas que los padecen llevan a su enemigo a cuestas, y lo peor es que no lo saben.
Continua en la 3ª parte.  Saludos

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