sábado, 14 de octubre de 2023

LA CULPA Y EL CULPABLE 3ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 2ª parte.     En uno de los días de mi etapa laboral, visité a una señora para repararle su teléfono, tenía una casita no muy grande, pero muy bonita, y una decoración y demás muy exquisita, ella también estaba muy cuidada y arreglada, lo primero que me dijo al llegar, es que tenía que perdonarle por tener todo tan desarreglado, porque trabajaba mucho y no le llegaba el tiempo para que todo estuviera perfecto, yo le contesté que al contrario, que era de los hogares mas bien cuidados y limpios que solía visitar, ella seguía empeñada en que todo estaba mal, e incluso que no había tenido tiempo de maquillarse y estaba de pena, le dije que tampoco estaba de acuerdo, que yo la veía muy bien, ella me seguía diciendo: le agradezco su cumplido, pero yo tengo ojos en la cara y puedo ver la realidad. 
 
Entonces comprendí que aquella persona tenía un problema y por mucho que le dijera o dejara de decirle, ella veía lo que veía, o lo que quería ver, y no aceptaba otras valoraciones, aquella persona durante el tiempo que me llevó la reparación, no paró ni un instante de culparse y castigarse, no aceptaba casi nada de lo que había en su vida, decía que era una perfeccionista y que si no estaba todo perfecto era por su culpa y por ello se sentía muy mal con ella misma, sin duda alguna que tenía un problema serio, en posibles y tenencias poseía mucho mas que la media social, pero no lo valoraba, al contrario, como según ella no era perfecto, solo le valía para quejarse, culparse y castigarse.
 
Este fue un caso de los mas extremos que yo presencie, pero una gran realidad es que los extremismos nos apartan de los senderos que conducen a la paz y armonía, si somos demasiado tolerantes con nosotros mismos, nos puede acarrear problemas, y si por el contrario somos demasiado exigentes, otro tanto de lo mismo, hay que intentar llevar un equilibrio e intentar en cada momento ser feliz con lo que tenemos, y mantener siempre en alza la ilusión en trabajos de mejora en general, pero sin extremismos ni fanatismos.

 Durante la etapa infantil y adolescente, si en el hogar es costumbre el culparse y reñirse por cualquier cosa, llega un momento en que se acepta como un evento normal, apenas si se le da importancia, y de mayores seguiremos con la costumbre de culpar y regañar como algo absolutamente normal, pero no deja de ser improcedente y de nefastas consecuencias.
 
Para optar a un mínimo de felicidad, es necesaria la paz y la armonía, y está claro que si por cualquier cosa nos andan a culpar, o nos culpamos nosotros mismos, y nos castigamos, no nos aceptamos, etc., ni la paz ni la armonía parará a nuestro lado, y la felicidad tendrá que esperar hasta que aprendamos a tratarnos bien a nosotros y a los demás.
 
Hemos de prestar mucha atención a cualquier tipo de padecimiento inútil, y tratar de evitarlos a toda costa, los padecimientos los hay como consecuencia de un evento o circunstancia de efectos dolorosos, y en ocasiones es inevitable, pero hay muchos de ellos que los padecemos por ignorancia, por egoísmo, envidias, celos, que dirán, que pensarán, complejos, etc., por todas estas cosas se padece más de lo que parece, y cuando se superan estas imperfecciones llega la liberación y se deja de padecer.
 
Otra forma muy generalizada de actuar en error, y de gran perjuicio para todo tipo de relaciones, incluyendo la de consigo mismo, es que siempre que se emita un juicio de valoración sobre algo o alguien, se deben tener en cuenta todos los elementos de juicio, los que obran a favor y los que obran en contra, después se saca la media, y vemos si el resultado se inclina en un sentido u otro, ocurre con demasiada frecuencia que a veces emitimos veredicto y sentencia por el último acontecimiento, sin tener en cuenta la trayectoria de la persona, y este actuar conlleva que puede haber una persona que ha realizado noventa y nueve actos correctos, y uno incorrecto, y se le juzga y reprocha solo por el incorrecto, sin tener en cuenta la media de sus actuaciones, que puede llegar a ser excepcional.
 
Esta forma de proceder deteriora muchas de las relaciones porque solo se toman en cuenta los fallos, y nunca los aciertos, sin duda que de humanos es el errar, y de sabios el rectificar, todos cometemos algún fallo en nuestro actuar, porque si no fuese así, no seríamos humanos, seríamos dioses, y a todos nos gusta e interesa que si toman cuenta del fallo, que también tomen cuenta del acierto, y en caso de que nos juzguen, que incluyan las dos valoraciones.
 
Para ir cerrando este escrito, vamos a resumir y dar algunas indicaciones.
 
Todos sin excepción ansiamos el ser felices, pero la felicidad no es algo que nos cae encima por efecto de la ley de la gravedad, ni que tropezamos con ella por casualidad, la felicidad es en parte del patrimonio que nos corresponde como consecuencia de nuestro pensar, sentir y actuar, si nuestro pensar, sentir y actuar es correcto y obra a favor del bien hacia todo y hacia todos, todo y todos nos lo agradecerán, y nos devolverán de alguna forma todo o parte del bien recibido, (salvo la excepción) y cuidarán de nosotros porque somos una fuente de buenas vibraciones para todos ellos, y cuando apreciamos que nos cuidan, que nos quieren, nos ayudan y desean nuestro bien, nos ayuda a sentirnos felices.
 
Para informar y resaltar lo bueno y conveniente de algo o alguien, no tenemos que poner como ejemplo lo malo e inconveniente de otro algo o alguien.
Una de las formas de amarse, cuidarse y ayudarse, es no culpar si se puede evitar, y no permitir que nos culpen si no es estrictamente necesario y con fundamento.
Estoy seguro de que me quedarán muchas cosas importantes por decir respecto a la culpa, pero en estos momentos no se me ocurre nada de importancia y por tal motivo lo doy por terminado, informándote de que todo lo expuesto solo son ideas de una persona respecto al tema en cuestión. Saludos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario